sábado, agosto 28, 2004

He visto tu rostro bajo la luz de la noche,
Esa luz le sienta tan bien,
Dulces ojos, tierna boca
y una nariz que me recuerda a la palabra “distraída”.

Tus manos han galopado mi cuerpo
cual caballos indómitos corren por la sabana,
Libres del yugo de la vergüenza.

Blancas garzas se pasean por mis horizontes,
Vaticinan un amor que está por llegar.

La luz del sol ardiente ha llegado,
Ahora su luz es la que acaricia tu rostro,
No ha desaparecido su beldad.

He vivido contigo lo que no he soñado con nadie.

Es que cuando el guamacito florece y el carutal reverdece,
Espero que no te vayas de mí.

Entre tu aroma a cafecito y tus labios de anís,
me han dado unas ganas enormes de quererte,
se me ha engarrotado el alma con tu presencia.

Se han cumplido los designios de las garzas.

1 comentario:

albercazar dijo...

"Entre tu aroma a cafecito y tus labios de anís,
me han dado unas ganas enormes de quererte,"

Lindo