Somos almas encerradas en cuerpos. Al morir nuestras almas siguen su camino tomando otro cuerpo, olvidando las historias, los dolores, las alegrías de ese viejo disfraz que ahora es otro. Olvidamos lo que aprendimos y nos preparamos para volver aprender. ¿Quien sabe? Quizás muy dentro de nosotros llevamos un conocimiento milenario, quizás solo dentro de nosotros están las respuestas que buscamos, esas que a veces buscamos erróneamente en los cuerpos de otras almas. Algunos cuerpos vienen a aprender lo que no pudo aprender su alma en otro cuerpo. Y así lamentamos el dolor que nos agobia, en esta vida nadie se merece cosas malas, simplemente son lecciones que nos empeñamos en no aprender y entonces es cuando seguimos “padeciendo” una misma lección, cuando tomamos lo mejor de los errores es cuando podemos superarlos.
Machorra de chiquita, Quesua de grande. Los Guaros preguntan: "Luego de un Intenso estudio, he llegado a la conclusión que toda mujer que en su adolescencia fue machorra, luego de viejas les explota el queso insaciable que acumularon. A que se deberá esto? Conoce Usted la Respuesta? Ha evaluado la actitud de su vecina últimamente? Seguiremos los estudios." Yo respondo: A las niñas les enseñan a cocinar, a que sean decentes, rectas y moralistas, a los niños a que les gusten los culos, mientras más malo más divertido, y mientras más culos tenga más lo aplauden. Partiendo de esa generalización, en este análisis profundo y exhaustivo al que me han llevado los guaros con su pregunta, y basándome en mi pasado machorro, he llegado a la conclusión de que es cierto en parte, la que es una adolescente machorra tiene bastantes posibilidades de desarrollar un alto nivel de queso en su adultez. He aquí mi hipótesis acerca de este fenómeno social tan interesante: La individua al estar rod...
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