martes, junio 12, 2007

No la llame Canela... llamela clavo

Lo más divertido de mi día, fue, definitivamente, despertarme. La garganta la tenía dolida de tanto gemir lágrimas de aire en mi sueño. Me desperté llorando, y cuando abrí los ojos y me di cuenta de que no había destrozado la habitación, ni llamado puta a mi madre, y mucho menos reventado el televisor plasma de 42 pulgadas con una grapadora, pues me alivie bastante, me acerque al cuerpo que se mecía sutilmente sobre la hamaca y me puse a gemir a su lado, a contemplarle la inocencia, y el favor de sólo cogerse a mi madre en mis sueños. Sentí ganas de besarle, abrazarle y creo que hasta le ame por unos segundos, eso me dejó un poco conmocionada, hasta que me despabile (así como dice Benedetti, despabílate amor) y me encerré de nuevo en el adjetivo más cercano y más lejano a lo que no sé.

El día transcurrió con la normalidad inaudita que gobierna mis días. Fui a cortarme el cabello y puedo jurar que Frank Quintero se metió a maricon y ahora tiene una peluquería en el Nivel Roma del CC Via Veneto, y al parecer también es colombiano. Eso si, no pierde el estilacho “Cierra los ojos y con suavidad, deja descansar tu cabeza hacia atrás”.

Luego me fui a comer pizzas con unos gemelos borrachos y les conté que su amigo “cuerpo extraño” pasea a su mini poodle blanco de mechitas rosadas a las seis de la mañana por las calles de Prebo. Prometieron joderlo mañana “sin falta y sin demora” por el agravio y la botadera de plumas (ellos creían que Eli, el perro, era un doberman malvado).

Termine la noche viendo a un equipo de chinitos jugando basketbol (y eso si puedo decir que fue bizarro*) contra el equipo del canela menor, mientras mi mamá desde la tribuna les gritaba cosas como:

“ese chinito ji come aloz”
“les voy a dal calne de lata… de las que caninan pol la palé”
“alguno de ustedes se tiene que llamar Chan”
“Mijo rodaste como una lumpia”

Y la joya del vitoreo:

“No lo llame Canela, llámelo clavo”

* ajá, yo sé que hay gente que dice que bizarro es sinonimo de galan,
pero nada suena más extraño, anormal y paradójico que bizarro.
Total, (8) la Real Academía yo se la dejo a España! (8)

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