jueves, enero 12, 2006

Canela es rocanrol…

Detente | Detente | Detente | Detente



Añoro los días de inocencia primitiva
Dulzura febril y mirada limpia

O será que sigo siendo así?

Divagando en mi existencia, dejando de ser por unos instantes.

Con la esperanza de volar más alto, o simplemente aterrizar.

A veces no sabemos que buscamos hasta que lo encontramos. En eso estoy, en una incansable búsqueda, sin saber que encontraré, sin saber si ya lo encontré y lo perdí, si me pasó por la nariz y no tuve la delicadeza siquiera de mirar, o de oler.

Sostengo el aire en mis pulmones, y lo enveneno de incertidumbre, de desidia, se llena un poco de sangre por las heridas internas.

No busco consuelo, no anhelo perdón. Solo quiero equilibrio. Estar absuelta por fin de mis deudas. En blanco. Sin recuerdos que recordar. Sin batallas que librar.

Un amor para amar. No para perdonar, no para castigar, no para poseer, nunca para callar. Ojos que miren, y aprendan. Manos que sientan y acaricien. Labios que besen y muerdan…siempre gentilmente.


Si pudiese borrar un instante de tu pasado…

3 comentarios:

Efe dijo...

A veces pienso que lo más saludable sería el olvido, más la entraña se niega a ello; recordar para olvidar; olvidar para saber que dentro se lleva una espina que a veces se retuerce. El pinchazo sacude los esquemas y surge el soberano imbécil que se atiene a los recovecos de la gastada piedra que da forma a un refugio de vicisitudes malsanas que lo elevan, lo llevan a sitios que sabe que no deberían seguir ahí, pero las estructuras -esas que dejan pruebas fehacientes de una existencia protagónica por momentos- continúan a pesar de las ruinas. Sobre ellas se construirán nuevas mansiones o tal vez humildes chozas; la esencia es indestructible, ayudada por esta maldición de característica que retiene, mantiene, y vuelve imperecedero el momento. Momento que a veces se diluye, otras, se hace tan solido como la puerta de cristal tan, pero tan limpio, que chocas por ella al pensar -o percibir, no sé- que no esta ahí. Momento que perdura aún cuando físicamente ya no esta; momento mío, momentos tuyos, vida en críptica escritura que al leerla nos hace pensar -a mi muchas veces- "no entiendo".
Y con el no entender salir a la busqueda...

Nelson dijo...

Hola canelita, el camino es largo, y hay todavia mucho por recorrer y vivir amiga mia, ahora es cuando queda piel para ser acariciada, olfateada, saboreada y mordida.

El amor que se va, es como las vacaciones que terminan, ambos dejan unos momentos de nostalgia los cuales desaparecen con la llegada del nuevo momento.

Un abrazo sincero y un deseo de animo invitandote a seguir adelante.

Nelson

Ovo dijo...

No te olvides que debes disfrutar el paseo....
A todos nos pasa que hay momentos negros, es mas, estoy pasando por uno, pero es parte de un todo que es mas grande que solo eso.

Animo