jueves, noviembre 24, 2005

Miénteme

Julián se extrañó de escuchar el timbre de su puerta a esa hora, y con el torrencial celestial que bañaba la ciudad, definitivamente debía ser algo importante.

- Hola.
- Dios mío, ¿Qué haces aquí a está hora?, ¿Qué te pasó?...estás toda empapada.
- Si, lo sé.

Lucia agachó su cabeza, por un momento recobró la cordura, y se sintió de nuevo una imbecil por tocar esa puerta. Pero ya estaba allí. Para bien o para mal, ya no le quedaba nada por perder, su orgullo y su dignidad ya los había mandado al caño tres copas atrás.

- Es que…
- …”Es que” que?

Respiro profundo y decidió soltar el discurso que venia practicando hace ya una hora en el jardín de aquella casa.

- Sabes, he venido aquí, porque tu eres mi felicidad, no sé porque me empeño en eso, no sé que maldición tengo, solo sé que contigo soy feliz, me haces feliz…
- Lucia, te he dicho que esto no va a funcionar, ¿Cómo puedes decir que te hago feliz? Yo no te quiero mujer, entiéndelo, valórate.
- Si, tienes razón, pero yo tengo una razón más pesada que la tuya para estar aquí, va más allá de ti, o de mi. Tienes que hacerme feliz.
- Lucia, ya, por favor, contrólate, estas ebria, mañana no recordaras nada de esto, estas desvariando.
- ¡Pues no! ¡Yo no estoy desvariando!...maldita sea Julián, tu me conoces, no vendría aquí a arrastrarme ante ti si no…
- No grites carajo, Alejandra está en el cuarto y no quiero que te vea en este estado.


Lucia tomo aire nuevamente, y decidió de nuevo solo escupir las palabras.


- Maldita sea Jualián, me quedan dos meses de vida, y quiero ser feliz, solo tú me haces feliz…aunque sea una quimera, necesito felicidad, me estoy pudriendo. Ya no me importa mi dignidad, no me importa un coño, me importa un bledo que digan que soy una pendeja que llora por ti, estoy aquí, muriéndome y solo te pido que hagas feliz por el tiempo que me queda, solo eso…no quiero morir sin ti.

Julián la tomó en sus brazos y le dijo que la amaba. El corazón de Lucia se entregó en los brazos de la fantasía, prefirió un dulce engaño a una amarga realidad.


Dos meses después Julián dejó de fingir.

6 comentarios:

Putisima dijo...

se leen cosas interesantes por estos lars los últimos días, un poco más que antes...sin embargo el Hedonismo se siente mermar...Don't!

LeandroChique dijo...

muy bueno canela.

Efrén dijo...

Wao, entre esta historia y la anterior, te has ganado un nuevo fan.

Saludos

Canela dijo...

Putisima: estos dias he sido presa de la inspiración, a veces solo soy presa de la ladilla.

Chique: gracias!, valoro mucho tu opinion.

Efrén: jejeje gracias!!

Efe dijo...

Un pasillo oscuro conduce a otro, la sinuosidad de las formas se pierde entre la penumbra del trasnochado que se toma su tiempo en despertar y/o tratar de discernir que demonios es aquello que tiene enfrente, y a un lado, y al otro. Aquello, adelante, como a doce pasos desde donde esta, bien podría ser una silla en donde alguien coloco a secar un abrigo –por que afuera llueve- El frío emana del objeto ahí adelante, entorna los ojos y podrás verlo claramente, parece un reflejo, el de una mujer muy blanca haciendo el amor con un mulato, el de una mujer que llora en silencio lagrimas de leche, o el de un hombre sumido en profundas reflexiones, y huele a madera.
Sueño o numen o ladilla o quimera enterradaen el fondo de tu cabeza, continua con esto, cada visita me aníma a seguir...

RomRod dijo...

ácido...