viernes, agosto 15, 2008

Tan intimo tan intimo… como un zarcillo

Es cierto. Me muerdo los labios, me los desgasto a punta de lengua y saliva. Sin ningún inquilino. La lengua está sola, por los momentos. Me saboreo… mmm dulce, y así palpito.

Y sigo creyendo que todo es cuestión de química. De feeling, de qué sé yo.

Este lugar se ha vuelto demasiado público para mi gusto, me gustaba así, cuando nadie que me conoce lo conocía. Era más divertido, y entiendo ahora porque algunos usan seudónimos. Es la libertad de no ser yo. La libertad de no cumplir con tus propios estándares. La libertad de ser lo que me plazca. El problema está en tener que dar explicaciones. No me gusta, detesto dar explicaciones. No es que no valgan la pena, o que no sean buenas, es que me molesta tener que hacerlo. No me gusta rendirle cuenta de mis actos a nadie. Eso es divertido. Pero que te pregunten de vez en cuando también lo es.

Sigo escribiendo estas estupideces, y ninguna parece tener ni pies ni cabeza. A la final, por qué habrían de tenerlos…?

Bum bum bum bum mi corazón no hace bum bum bum bum

1 comentario:

el Cerdo sin galera dijo...

Canelita, no te preocupes que yo siempre te leo sin hacer barullo; salvo que hoy tuve que hablar para decirte que: ¡no te conozco! Besos!