sábado, mayo 31, 2008

lunes, mayo 12, 2008

Primero...

Mi papá me enseñó desde pequeña a no decir groserías, cosa que siempre le critiqué, porque no me daba una razón que me convenciera, sencillamente se limitaba a decirme “Las niñas no dicen groserías”, luego me enseñaba el significado de cada palabra: “pajuo es una persona que se hace la paja, la paja es masturbarse constantemente, tu de verdad le quieres decir a ese muchacho que se hace la paja constantemente… eso no guarda relación con lo que estás hablando”. Perfecto. Me convenció.

Un profesor una vez me dijo que las personas que dicen groserías en vez de buscar una palabra más acorde a lo que quieren decir, son personas mentalmente flojas. Muy cierto.

Apartando todo eso, me gusta darle un buen uso a las palabras, no me gusta llamar las cosas por otros nombres. Y decir groserías me parece falta de educación, vulgar e innecesario. Por supuesto que las digo. Sin embargo, trato de no hacerlo. Entonces.

¡MOVISTAR ES UNA REAL MIERDA!



Imbeciles de mierda espero que se caigan de nalgas en el orine putrefacto de algún perro…

No tiene nada que ver con telcel… es personal. Mi teléfono está en modo “emergencia” hace 2 horas y no he podido comunicarme con nadie.

Una consultica

Es cierto, en las fiestas siempre hay alguien en busca de una consulta, es como un festín de consultas gratuitas, odontólogos “tengo un dolorcito aquí, en esta muela”, médicos “es que a mi me salió esto aquí el otro día”, y… abogados “tu sabes que yo tengo un problemita…”.

Ayer por el Día de las Madres, hubo una reunión en casa de mi abuela. Antes podía salir ilesa porque “está estudiando derecho… si? Ah bueno ya sé quien me puede sacar de la carcel/quien me puede divorciar…” pero ahora que ya está casi casi graduada, ahora si todo el mundo tiene un “problemita jurídico” de toda índole, sólo ayer me consultaron acerca de una señora que quería demandar por difamación e injuria (rollo de viejas chismosas), y un tío que quiere pedir su parte en una sociedad porque se molestó con los socios.

Cada vez que hacen alguna “consultica” todos se quedan viéndome, como en presencia de una eminencia del Derecho, mi abuela con esos ojos de orgullo (de borrego a medio morir)… todos excepto mi mamá, a la que no puedo charlear ni tres segundos porque también es abogada, entonces es cuando empezamos una “discusión Jurídica” donde yo alego nueva jurisprudencia y ella experiencia. Pongo mi cara de sabionda, cito algún autor, y empiezo a inventar lo que no sé… como todo buen abogado. Les juro que no hay nada más fastidioso que te estén haciendo preguntas de trabajo fuera del trabajo (Jo cualquiera cae! Ni siquiera tengo trabajo)… Pero, quien no ha caído en esas?

Por supuesto ninguno de esos “casos” me generaría ni un céntimo, porque son simplemente “consultas” a los amigos y familiares… ¿Cómo se les puede cobrar? Imposible!

Yo creo que me voy a morir de hambre…