sábado, diciembre 01, 2007

Pura

En una tarde soleada, después de tantas tardes, noches y tormentas juntos, ella, con aire calmado, mirando el cielo tomo su mano arrugada con su mano arrugada, y le dijo:

¿Por qué me has sido... por qué me eres infiel?

A él no le sorprendió la pregunta, no le sorprendió que ella supiera, estaba conciente de la mujer inteligente que tenía y había tenido por tantos años a su lado. Mirando al cielo, con los lentes de sol cubriéndole los ojos, y sin evitar la verdad, la soltó sin siquiera pensarla, cruda, real, pura y brillante, le respondió a ella y se respondió a él mismo...

Porque te amo mejor cuando me siento culpable.

No se inmutaron, el sol no dejó de tostarles la piel, no se acercó ninguna tormenta.

1 comentario:

Anónimo dijo...

gracias por seguir compartiendo tanta imaginación!