lunes, noviembre 20, 2006

La habitación a oscuras

Lucia sugirió con una mirada dulce que la muerte venía por ella.

Su madre cerró las cortinas, evitando que el sol le molestara, desde pequeña tenía que dormir a oscuras y con la puerta cerrada. Le abrigo por ultima vez, se sentó a su lado y empezó a orar. Lucia apretó su mano, y con un gesto le prohibió que continuara, luego prosiguió: “Mami, tantas cosas que he hecho en mi vida y ninguna ha sido con la finalidad de entrar al cielo, no creo que puedas hacer mucho por mi”.

La mujer no pudo dejar de orar en silencio por su hija moribunda. Las lágrimas descendían de sus ojos igual que su espíritu. Pasando su mano por su frente le dijo: “Descansa, sé que estarás mejor”.



El cuerpo de Lucia perdió su alma la tarde del 25 de Abril. Su madre lloraba mientras, las manos de Lucia se hacían cada vez más frías, nunca recobrarían el calor. Su tez se volvió más pálida, y sus ojos perdieron el brillo. Su madre abandonó la habitación y dejó junto al cuerpo de su hija la mitad de su alma, por esa razón ella también parecía una muerta.

La enfermera pasó y sin mirar le dijo al camillero: “la del 12-A ya está lista”

Dos días después el alma de Lucia y la mitad del alma de su madre todavía rondaban por el hospital cerrando las cortinas para que no entrara la luz mientras los pacientes dormían.

2 comentarios:

george dijo...

Canela,
que hermosa historia de amor madre hija, que triste y al mismo tiempo alegre, por que se nota el amor entre los dos.
¡No creo que la chica hacia cosas que no son perdonables, era un ser humano!!!

con besos cariñosos

Canela dijo...

gracias!

exacto, he allí el detalle, ella no creia merecer las oraciones de su madre, pero su madre no se detuvo.

gracias ;)