martes, octubre 31, 2006

Después de Diciembre que?

Todo mundo huele problemas para después de las elecciones. Quiero creer que no será así, pero no puedo dejar de sentir un temor por lo que pueda pasar. Es razonable, aunque irrazonable, el pensar que cualquiera sea el resultado de las elecciones habrá problemas en el país. Yo no creo que Chávez si pierde se quede tranquilito y se vaya de vacaciones a Cuba, sinceramente no lo creo posible. Y si llegase a ganar, la oposición tampoco se quedaría tranquila. Apartando el hecho de que nuestro futuro político se ve bastante siniestro, sacándolo por el perfil del susodicho si llegase a ganar. No quiero imaginarme lo que puede llegar a suceder, o peor aun, en lo que nos podemos convertir de seguir Chávez, ahora sin tantas limitaciones, en el poder.

Pase lo que pase ninguno de los dos bandos va a ceder fácilmente. Rosales no es que sea la mejor opción, es la única opción, y en el mundo político, eso no es bueno, pero dadas las circunstancias pareciese ser una buena vía.

De cualquiera de las dos formas, no quiero ser pesimista, pero no puedo dejar de ser realista, se nos viene algo importante. Nuestros hijos, nietos, bisnietos, quizá lo lean en libros de historia, depende de nosotros que papel juguemos.

Espero que todos tengamos unas buenas navidades, procuraré bailar gaitas y disfrutar todo lo posible por el tiempo que se pueda.

Besos a todos.

A mi me hace falta Boca trémula


Si, mi silenciosa y mortal, porque aunque sin que ella lo supiera, era un poco mía. Porque sus palabras me inundaban. Me gustaban. Me alarmaban. Me despojaban del pudor. Me hacían pensar que ella era una puta semilesbiana, una pervertida, una zorra que se desnudaba a través de sus letras, de cada letra que deja en su espacio, de cada lagrima, de cada gota de sangre, y mientras tanto, al leer su streeptease virtual, yo también me sentía pervertida y semilesbiana, eso era lo que más me gustaba.

Quizá no te comenté mucho. Ni te dije lo mucho que me inspirabas, pero, boca trémula, haces falta.

Es probable que estés ensuciando con tus letras sádicas algún otro blog, o algún papel arrugado, o las paredes de un baño, o la mente de alguna de tus victimas… sólo quisiera que ensuciaras mi mente una vez más.

Un beso a tu boca trémula.

lunes, octubre 30, 2006

El tatuaje terminado



al fin, despues de 7 horas de trabajo y más de dos años de diferencia entre sesion y sesión... las mariposas estan listas, ya no parecen murcielagos.

viernes, octubre 27, 2006

si se encuentran con él
no le digan que es imaginario


A mi amigo imaginario... porque hace tiempo dejó de ser real.

Te encontré de nuevo allí… junto a mi ventana.

Un aire helado hacía temblar todo mi cuerpo… desnudo como siempre está junto a mi venta.

Siempre que tengo frío apareces.

Ahí estaba yo, hablándote como si de verdad estuvieras ahí.

Te conozco tanto y tan poco, que sé que hubieses preguntado pero no sé que hubieses respondido.

Te hable de él, porque preguntaste, te conté de esos ojos que me miran sin saber que ven. Te conté de sus manos grandes y ásperas y del azul profundo de sus ojos. Te conté de su miedo y de los míos, y de su lejanía y de mi letargo, de su altura y de lo poco que en realidad sé de él. No sé que respondiste. Sólo me sé tus preguntas.

Luego leí de Rusia y me fui a bañar en la lluvia.

y yo no soy cuaima

La mala maña de decir lo que no se quiere decir:


-Te molesta que haga esto?
-No para nada
-En serio?
-Claro que no me molesta, ya te lo dije.
-Bueno entonces me voy… chau
-Dale

Las mujeres somos así, por que negarlo? Así somos. A pesar de los golpes seguimos creyendo que los hombres en el fondo tienen un sensor emocional que descifrará exactamente lo que queremos a pesar de lo que decimos. Hey, es hora de reaccionar, los hombres son básicos, cavernícolas civilizados pero cavernícolas al fin, si quieres algo dilo, dilo.

El rollo es no sentirnos estupidas y retrogradas al decir exactamente lo que queremos decir:

-Te molesta que haga eso?
-Claro que me molesta imbecil descerebrado, por que crees que tengo esta cara????
-En serio?
-Si! Me molesta que salgas con tus amigos hoy y en especial porque yo no tengo absolutamente nada que hacer y el hecho de pensar que vas a estar bebiendo y bonchando mientras yo estoy sola en mi casa tragando moscas me enerva! Apartando el hecho de que no entiendo como prefieres salir a beber con esa cuerda de malvivientes cuando puedes estar conmigo 

Olvídenlo, mejor nos quedamos calladas.

martes, octubre 24, 2006

en serio mi mama es divertida
la mía

El sexto aro del polvo de mis sueños


Mi madre siempre fue una mujer divertida. A los 38 años decidió terminar la carrera universitaria que abandonó meses antes de nacer yo. Por esa razón conocí a Amila.

Amila era 18 años menor que mi madre, y estudiaba con ella. Una tarde, cuando yo contaba con 7 velas en el pastel, mi madre se apareció con Amila en mi casa, y con ese simple acto maldijo mi infancia y adolescencia.

Amila era joven y hermosa, con siete años no sabia porque me gustaba tanto verla, porque tenía tantas ganas de tocarla, de olerla. Poco tiempo después descubrí que sólo era lujuria y ganas de tirármela, porque a Amila solo de verla daban ganas de tirársela.

A veces mi madre no podía llevarme de vuelta a casa cuando me recogía al colegio, así que me llevaba con ella a la universidad, me llevaba a Amila.

Verla lejana en el salón de clases era lo peor, siempre tenía algún mosco sentado al lado, había uno en particular al que ella le coqueteaba, lo veía y se mordía los labios, me provocaba ahorcarlo y lanzar su cuerpo por el balcón.

Amila me miraba desde lejos haciéndome muecas con la cara, como evidenciando el hecho de que yo era un mocoso y que jamás iba a ser mía.

Un día su carro estaba averiado y le pidió el aventón a mi madre hasta su casa. Recuerdo que me pidió que me sentara en sus piernas, le dije que no, siempre trate de hacerle ver que era un hombre, pero ella sólo veía mi camisa llena de helado y mis metras en el bolsillo.

Ese día nos detuvimos en una exposición de automóviles que se estaba dando en la ciudad. Recuerdo sus jeans apretados montándose en aquel convertible rojo, su cabello largo y despeinado y sus senos pidiendo a gritos ser vistos a través de aquel infame escote. Me monté a su lado y puse mi mano en la palanca, ella puso su mano sobre la mía, me excite tanto que casi acabo allí mismo. Fue el mejor paseo de mi vida en convertible y ni siquiera encendimos el motor.

Mi madre se topó con una amiga, mientras yo me reventaba por ir al baño, así que Amila se ofreció acompañarme al baño, era lo peor que podía suceder si quería demostrarle que era un hombre, el hecho de que tuviera que entrar al baño de mujeres con ella y que ella tuviese que limpiarme la mierda, era sencillamente más pavoroso que un suicidio. Nunca pasó, le dije que nadie acompañaba a un hombre al baño y fui solo, escuchaba su risa al alejarme, era preferible su risa burlona que su cara llena de asco al limpiarme el culo.

Hubo un momento en el carro, camino a su casa, en el que se volteo para devolverme las metras que le había prestado antes, yo me levante para acercarme a ella, y me llegó su oleada fulminante… toda ella era fulminante. Toqué su cara y le dije: ¿Que es esto?, ella contestó: Eso es un piercing… igual que este (señalando su ceja), y este (ahora enseñándome la parte superior de su oreja), y este (sacando su lengua roja, húmeda y gruesa… ahí quedé tartamudo). Mi madre que conducía dijo: Ni de vaina te vayas a poner una cosa de esas!

La muy descarada de Amila, agregó: Ah! Y este otro, acto seguido se levantó la camisa y vi un aro brillante y tortuoso en su ombligo, después me dijo al oído: tengo otro por ahí pero no le digas a tu mami.

Pase noches imaginándome donde carajos estaría el sexto aro.

Mi madre miro Amila y le dijo: Aja! Muéstrale lo que tienes más abajo de ese piercing (refiriéndose al aro en su ombligo), Amila me miro picaramente y me dio material para mis posteriores sueños líquidos. En aquel entonces no estaba seguro de que clase de dibujo era, ahora si, eran dos hadas fornicando en una laguna.

Tres años después mi madre terminó su carrera y no volví a ver a Amila en siete años, cuando un día me la topé en un concierto al aire libre. Sabía que era ella, estaba seguro, eran sus nalgas detrás del mismo jean ajustado, y sus senos otra vez clamando ser vistos. Esta vez no tenía 7 años, está vez era un hombre, no un niño, me acerque por detrás y le dije: Entonces? Ahora si me puedes decir donde está el sexto aro?

Amila dio la vuelta, para mi sorpresa no parecía sorprendida, me dijo: sé que no hemos tirado porque no sabes donde está, ¿Quién eres?

Le dije: Andrés…

Su cara no se inmutó, así que proseguí y dije lo que no quería decir:

Soy el hijo de Andrea, Andrea Paredes.

Al decir eso su cara se iluminó y me dijo: Claro! Claro! Andreita! ¿Cómo está ella?, Andy como has crecido!

Pasó lo que no tenía que pasar, su instinto maternal se activó y recordó que sólo fui el carajito al que una vez casi le limpia la mierda.

Le dije: Amila, yo pregunté primero… donde está el sexto aro?

Su cara se volvió amarga como al principio y dijo: Bueno chamin, ya veo que has crecido bastante. Acto seguido empezó a marcharse.

La determinación no es una de mis debilidades así que la agarré por el brazo y le dije: Me vas a decir donde tienes el aro o quieres que lo averigüe por mi mismo?

Empecé a besarla, al principio se resistió, pero diez años no habían pasado en vano, la levanté y me la lleve a unos árboles que estaban algo alejados, la lleve al “matadero”.

No podía creerlo, en realidad estaba tocando sus senos, no solo eso, los besaba, los lamía, la manoseaba enteramente, a ella, Amila, a la que me cogí tantas veces solo en el baño de mi casa, ahora si la tenía sobre mis piernas, arañándome, mordiéndome los labios como la fiera lujuriosa que su caminar anticipaba. Ahí estaba yo, cogiéndome al polvo de mis sueños, a la amiga de mi mamá, a la que casi me limpia el culo… me estaba cogiendo a Amila… y PUFFF!

Sólo duro 30 jodidos segundos.

Amila se abrochó sus jeans legendarios, enjauló sus tetas de nuevo y me dijo: Eso me recuerda no cogerme carajitos.

jueves, octubre 05, 2006

¿Quién dijo que todas las putas fuman?

Hablando de cine, de Dios, de putas y algunas otras divinidades

Veo a los actores como putas que se disfrazan para mentirnos, mentiras que pagamos por escuchar y ver, mentiras divinas, pero mentiras al fin. Será por eso que a veces prefiero el actor primerizo, siento que lo desvirgo con mis ojos, que lo despojo de su virginidad actoral, bueno, todos lo despojamos de su virginidad. El director el pimp, quien le dice como, cuando y donde debe prostituirse. Y es que creo que todos somos algo puta, todos buscamos vendernos, vender nuestras ideas, nuestra imagen, nuestro cuerpo, más que una venta, muchas veces es una invitación. Todos nos hemos vendido en algún punto, todos, absolutamente todos y por eso me parece curioso que la sociedad degrade tanto a las putas (y con decir “puta” incluyo a los dos sexos, por pura estética, la palabra “puto” me suena a mongolico), prostituirse no es exclusivo de las putas, todos nos prostituimos, porque todos nos vendemos, lo que varia es el producto que se vende. No es bueno juzgar, y con eso no quiero decir que no lo haga, pero a la final cada quien carga su propia cruz.

Dios, por otra parte, creo que es la puta con más pimps que existe, todas las religiones intentan vendernos un pedacito de Dios, un pedacito de su verdad. El cura el domingo lo prostituye, el testigo de Jehová lo prostituye de puerta en puerta, y los evangélicos hacen reuniones para hacerle publicidad. No creo que sea algo negativo, creo que todos buscamos acercarnos a Dios a nuestro modo, algunos encuentran un pedacito de verdad en alguna religión y deciden aferrarse a ella, no sé si es que no me he topado con la religión adecuada (esa que me envuelva cual araña a mosca), o si es mejor valorar las religiones como un todo, como un cuadro enorme con muchos matices, con colores opacos y oscuros y otros brillantes y resplandecientes.

En este punto creo que la vida es una película, y somos directores, actores y escritores, así que no se puede culpar a nadie por el fracaso de la película.

Así que en conclusión…

- Pobre de Dios que lo prostituimos a cada rato.
- Chévere por las putas que se dejan de hipocresías.
- Mi película tiene problemas de edición y desarrollo actoral, sin contar los rollos entre la directora y la escritora, a vece se pone algo aburrida, pero a fin de cuentas es mi película y si no me gusta a mi no le puede gustar a nadie más.


P.D.: no sé que pasa que no puedo subir imagenes... si alguien sabe cuenteme please