lunes, mayo 29, 2006

(8) la vida te trae sor_presas (8)
sor presa quedó preñada!

La vida te trae sorpresas


Como terminar bañándose en una piscina disfrazada de vaquera.

Como enterarse de que la chama que supuestamente iba a ser monja quedó preñadísima.

Como llegar y no conseguir tu carro en el estacionamiento.

Como creer que ella era él, pero no, él es ella, o viceversa.

Como pensar que te la ibas a comer y sucede que ya otro está en pleno proceso digestivo.

Como que de repente te roben un beso, y lo que te sorprende es que no te sorprendiste.

9 comentarios:

Tesne dijo...

uhmmmm... no se pero me late que la última es un poco autobiográfica.

Saludos.

Canela dijo...

jejeje todas tesne

Grandruida dijo...

como el hecho de que tanto deseaste ver el juego y se instalo una cadena...

como el hecho de un rotundo fracaso en un parcial y la sorpresa de haberlo pasado

D´Hers dijo...

esto es como una ley de murphy?

Como creer que te tiraras a la más buenota y no se te para el pito... y eso que tomastes viagra

Efe dijo...

La mañana se sucede como el suplicio de las noches difíciles
No voy a describir una resaca.
Además de que no puedo levantarme.
Pero el organismo me tienta el hombro y me recuerda: “Yo soy más listo que tu”
Y me obliga a abandonar el lecho.
Entro al baño, el suelo está frío.
Evito por todos los medios mirarme al espejo.
Me lavo las manos, me mojo el cabello.
Busco una aspirina; busco un vaso para servir agua; busco algo que presiento se me olvido en la almohada, encuentro un rastro de cabello que no me da pista alguna de que pudiera ser aquello que ando buscando ahí; así que de momento lo olvido y busco unas bermudas y una camisa y me encuentro el último cigarro. Ahora busco un encendedor.
Salgo a la calle, si la luz lastimase mis ojos y me obligara a cerrarlos y a tallar los párpados sería como para conmover los duros corazones de los que reprueban las parrandas.
Encuentro a un tipo que vende gelatinas, compro una. La pruebo y no me hace mucha gracia; pienso en ponerle ojos y boquita de rompope, pero desisto pronto de tal idea.
Veo a un chico que vende tamales y atole. Una torta de pan masudo relleno de masa y te lo pasas con más masa. Ni siquiera me acerque.
En la portada del periódico se lee la noticia de un asalto; del desacuerdo en la cámara de senadores; de los partidos por jugarse; y el horóscopo. Hoy es mi día de suerte.
Alguien me saluda con un claxon de toro –ya es poco uso en estos días, la verdad; ahora se usa uno que parece chiflido/cliché a una chica guapa- y me obliga a abandonar la carpeta asfáltica y a caminar en la banqueta.
Subo una difícil cuesta, de esas que componen el paisaje en esta abandonada orilla del valle de México –abandonada por Dios y muchos administradores, claro esta, pues está llena de gente- y llego a la cima que es también la carretera que comunica al distrito con el estado.
Subo a un puente peatonal
Me quedo ahí, arrepentido de no haberme puesto unos tenis, pues hace demasiado frío a esta altura.
Prendo el cigarro que encontrara en el cuarto.
Veo largamente los cirros resto de la noche, ahora pintados de rosa con algunas líneas doradas, sobre un fondo azul pálido.
Y el ánimo, ¡que no levanta!; como la noche anterior; como la Banca; como el Atlante; como las propuestas para una vida mejor; como una piedra que se quedo sin ser parte de alguna estructura y vicia el camino con una solitaria e inútil presencia; como el gris de los barrios populares, que desde este puente veo y domino; como la gelatina de hace rato; como todos los lunes de cuando eres niño y no quieres ir a la escuela; como cuando terminas algo; como el saludo que no te responden; como las ganas de pararte a dar de brincos y de repente recuerdas que mucha gente te esta mirando; como los viajes en el metro a las once de la noche; como la canción que no te sale en una austera guitarra y con una voz carrasposa; como los colores de los rieles en desuso; como los atardeceres en las películas en b/n; como el agua anegada en un charco; como la mirada que llena la pantalla de una sala de cine, en donde estas sentado en la fila de atrás, solo y sólo por que no sabes que más hacer con tus días, esa mirada que te mueve un poquito y que no encuentras afuera, lo que te mueve todavía más; como cuando te decepcionan o decepcionas; como cuando a media noche te encuentras dando vueltas en la cama y no hallas con quien platicar; como cuando la espalda no te deja agacharte; como cuando se te olvida lo que habías soñado, o como cuando no estas seguro de si sueñas; como cuando idealizas un momento y pasa nada de lo que habías pensado; como cuando pierdes algo que creías tuyo; como no saber que tienes, cuando en realidad si sabes pero no encuentras manera de decirlo. Así, como todo eso, que no levanta.

Canela dijo...

wow... ;)

Anónimo dijo...

jujujuju a juzgar por la hora a la que llego, el alcohol disponible y la gente, debe haber sido algo bizarro. Dios Salve A Canela.


R con R rockandron.

D´Hers dijo...

ok... no lei lo de EFE porque me dio ladilla

Canela dijo...

migraña: no todo fué el sabado!