lunes, enero 30, 2006

Cuidado mojas a la niña servilleta que llevas a tu lado

Yo soy mar

Creíste engañarme con tu sonrisa inocente
Y caíste cual mosca, en mi telaraña indecente

Deseaste ser domador y fuiste un gato simplón

Fuiste una ola en el mar
Jamás serás tormenta
Mucho menos huracán

Cuando ría en tu oído,
y mortifique tus sentidos,
desearas que mi piel sea de servilleta,
como la de ella.

martes, enero 24, 2006

Cerrar los ojos e imaginarte,
es, a veces, más dulce que hablarte



Puedo desvanecerme en tus ojos de caramelo.
Acariciando el aire que despides al hablar.
Trastornar mis noches para que bailen por ti.
Y cercar mis ojos a los límites de tu figura.
Podría hacerlo. Pero no.

sábado, enero 21, 2006

No es Feminismo es Igualdad

El cliente sieMpre tiene la razón
Si voy a Macdonalds y compro comida, soy cliente de Mcdonalds.
entonces, yo tengo la razón


Mcdonalds. Ok, puedo soportar al gay transformista de Ronald, puedo obviar el hecho de que la carne es de lombrices, puedo no molestarme por esos horarios injustos y sueldos insignificantes que solo le engordan el bolsillo al titiritero del payaso maricón. Ok, chévere, pero lo que de verdad no voy a soportar es que aparte de todo eso, traten de moldear las mentes de los niños con conceptos machistas.

“Ah?” pensará aquel que me lea. Pues si. Sucede que ayer fui a comer con un amigo a dicho lugar, después del pedido y todo ese cuento, nos dirigimos a la mesa, y me quedo viendo las jevadas del jaja mundo, cuando noto que tienen el closet de una mujer y el de un hombre, y algo así como que “jugando a ser grandes”. Veo el closet del hombre y todo normal: una corbata, una camisa, y una correa. El asombro vino al voltear y ver el vestuario de la mujer: un vestido rojo, unos collares, y… un fuckin delantal. O sea, de verdad, todavía lo escribo y no me lo creo: UN FUCKING DELANTAL… como se les ocurre???? De verdad, en que estaban pensando??

Nos lavan el cerebro para que compremos su comida chatarra y engordemos a niveles mórbidos, contratan obreros bajo condiciones injustas, con horarios excesivos y sueldos mediocres, mientras los explotan. Ok, hasta aquí se podria decir que nosotros solitos vamos a Mcdonalds, nadie nos pone una pistola en la sien, pero que traten de moldear las mentes de los niños con conceptos machistas?, conceptos tan vanos y mediocres como el hecho de que las mujeres son las amas de casa y los hombres los profesionales, eso si es el colmo para mi. De verdad, a veces no puedo creer que todavía exista gente que piense así. "Tómatelo con calma, fue solo un delantal". NO, no es solo un delantal, es un simbolo de opresion y desigualdad. ¿Por que limitar el vestuario de las niñas a delantales?



Las niñas deben estar programadas para ser amas de casa, mientras los niños deben ser los profesionales, porque para mayor molestia me fijo de los sombreritos que tenían en el techo: un gorro de esos de arquitectos, y un gorro de cocinerA, porque me imagino que no le van a poner el gorro de cocina al señor encorbatado!!

“NO! Eso no puede ser” grito indignada, mientras Antonio (con quien estaba comiendo), se reía a carcajadas, me molesté a tal punto que empecé a vociferar cuanta cosa se me cruzó por la mente, indignada, alterada y anonadada, no lo podía creer. Él se reía y se reia, pero me molesté cuando me dijo: “No conocía esta faceta feminista tuya”…. Ay, ay, de verdad ahí me molesté más. Le dije, con el aire saliéndome por la nariz, cual toro a punto de embestir: “no soy feminista, esto no es ser feminista, esto es abogar por la igualdad, lo que ellos hacen es machista”. Vale, al verme tan molesta (como pocas veces creo que me ha visto) nada, empezó a discutir conmigo, me decía cosas como: de verdad tu esperas que esas niñas sean más que amas de casa?, acepta la realidad!. Dios, Dios. Sólo escribirlo me molesta.

Total, no podía molestarme con las insípidas hormiguitas que trabajan en Mcdonalds, sería estupido. Así que hice lo más sensato, pasé el delantal al closet del hombre, y la corbata al de la mujer. Al salir de ahí me sentí una heroína, la cajera me sonrió como diciéndome: Al fin.

Cada vez que vaya al mamarracho Mcdonalds pondré el delantal en el closet del hombre. Quien quiera ayudarme hágalo, no sé si esto ocurra en todos los Mcdonalds, pero al que me refiero es el que queda en el Centro Comercial Piazza en las 4 Avenidas en Valencia. Quien sabe? quizás inciamos un movimiento... jejeje

P.D.: parte de la campana consiste en que voy pinguar cada vez que me acuerde!!!!

Yo me sentí un caballero, solo porque ella fue una dama.

A veces compartimos una sonrisa…

No puedo dejar de mirarla, y sus ojos distraídos me dicen que no está.

Porque ella a veces no está, se ausenta de su cuerpo por unos instantes, y juro que ahí es cuando más la amo.

Mira las estrellas, sonríe, ve la luna embelezada, y sé que relata una historia solo para sí, que luego alguna noche, cuando me encuentre en su regazo, me contara para enamorarme un poco más.

viernes, enero 20, 2006

¡Papá en serio todo es culpa de Ramón!

¡Todo es culpa de Ramón!

Obligaciones un cuerno.

He estado alejada del mundo binario, mi vida ciber-retorcida en el inframundo del internet ha dejado de ser lo que fue… Ahora he entrado en el mundo del derecho, yo, que siempre estuve torcida, ahora pertenezco a una esfera jurídica, (que parece más una bola gigante de estiércol lanzada desde lo alto de una montaña que una esfera jurídica en sí). Llevo dos semanas estudiando más que un estudiante de la Universidad Bolivariana mesma (jeje eso fue un mal chiste, perdón los Huguistas). Nada, para explicar bien, sin tanto aparataje psudoliterario (como me gusta eso de “pseudo”), tengo un examen de obligaciones hoy, y como debo otro examen, pues me toca presentar toda la fucking materia, ¿Por qué solo dos semanas estudiando? Porque no puedo ser más venezolana, y a la final termino dejando todo para última hora.






En mis intervalos lucidos, es decir, cuando retomaba mi locura, se me ocurría una que otra idea para publicarla aquí, para llenar este agujero. Todas se me han olvidado, menos una. Pensaba hacer un post defendiendo el poder femenino al volante. Pero cuando me descubro chocando el carro de mi papá contra el muro del estacionamiento (el choque fue como el tequila: Sal y de un coñazo ((si, mi estupidez es infinita)), pues sinceramente se me han quitado todas las ganas de defenderlas chicas. No soy precisamente el mejor espécimen para defender a la buena raza de conductoras cuerdas y precavidas. Estoy, me encuentro, dentro de las cabras locas.

Debí sospecharlo cuando ayer, un amigo que estaba de copiloto, bajándose del carro y quitándose el cinturón de seguridad me dijo: "Tú eres un peligro para la sociedad organizada". En el momento me reí. Ahora no me parece que haya sido un comentario jocoso, sino la triste realidad de mis demenciales aptitudes al volante.



Pero para cumplir mi sacrosanto deber de echarle la culpa a otro. Diré que todo es culpa de Ramón. Si, de Ramón Aular, mi profesor de Obligaciones. Sino me hubiese mantenido despierta toda la noche estudiando, mis neuronas no hubiesen estado tan frías cuando baje a calentar el carro…


I´m sorry daddy = (

Yo, ¿malos hábitos?


A ver, mi amiga, la Fortaleza Argentina, me pidió que siguiera con esta cadena de los malos hábitos.

  • Quedarme estancada tanto tiempo frente al computador.
  • Desorden. En realidad, toda yo, soy un desorden.
  • Tardo horas para salir de mi casa… lo que me hace ser extremadamente impuntual, pero vale, eso me hace ser muy flexible con los demás…. NO, mentira soy extremadamente impaciente y no me gusta que me dejen esperando. (Aquí creo que hay más de un mal hábito)
  • Cuando tomo agua, o lo que sea (jeje mejor si “lo que sea” es un cuba libre, q lo digan los de R&R), nunca subo bien el vaso, lo dejo en el ángulo en el que deja de llegar el liquido a mi boca, pero sigo como tratando de tomarlo, entonces sale un sonido muy chistoso, por no decir perturbador.
  • Buscar películas de terror en las madrugadas para después terminar durmiendo con mi hermano porque me dan pesadillas.
  • No pisar las rayas ni las grietas de los pisos por donde camino. Más que mal hábito, creo que es un hábito ladilla. Igual que contar los postes de las autopistas cuando voy de viaje.
  • Cuando hago el equipaje siempre dejo las cosas más importantes en el fondo de la maleta.
  • Me muerdo mucho los labios y la parte interna de los cachetes.
  • A veces no escucho bien, como consecuencia, cada vez que alguien me dice algo, automáticamente respondo: Ah?
  • Si paso por una habitación, se me hace imposible no apagar la luz y cerrar la puerta.
  • Cuando veo a personas con cabellos caídos en la espalda, o en alguna parte de la camisa, no puedo evitar quitárselos. (Esta puede tornarse vergonzosa cuando lo haces a un extraño)

Aunque estas dos ultimas parecen más manías que malos hábitos. Mejor dejo de echarme tierra a mi misma. Hasta aquí para no entrar en conflictos internos.

Ahora debo pasar la cadena a cinco personas. mmmm.

Se la paso a:

migraña de r&r
Nelson de Lo que se siente, se ve y se dice
Totem de extensiones del vacío
Marlon de Marlon el Polaco
a el @ de r&r

sábado, enero 14, 2006

Hay especimenes que sinceramente me sacan de quicio.

Como la gorda pseudointelectual que estudia conmigo. Que me saluda con emoción, me besa y me abraza, llenándome de elogios, mientras desea desesperadamente que se me caiga el cabello, la lengua se me pudra y decida lanzarme de un edificio mientras ella documenta el evento. Sencillamente no entiendo la hipocresía, y aunque intento jugar su juego, debo admitir que disfruto más diciéndole a la cara lo estupida que es y lo inútil que es que rebaje sus kilos de sobra, porque sencillamente la celulitis la lleva en el cerebro. Me cae mal y me ladilla.

Tampoco tolero a la muchachita sin personalidad, que no es más que un espejo roto y simplón de un reflejo feo y atontado. Pero vale, ella aunque sea no me saluda con cordialidad, el odio es tan tangible que a veces puedo tocarlo.

En fin, no tiendo a llevarme bien con las mujeres, y creo que mucho se debe a que sencillamente no me importa llevarme bien con ellas. Me desesperan las conversaciones fresas y estupidas, banales y sin causa que se desatan en esas mentes vacías, que creen que con maquillaje el alma se ve mejor.

Aparte de sus rollos feromonicos. Creo que todo empieza, cuando se ven acorraladas por una banda de hombres jodedores que se burlan de ellas, y ellas cuando no tienen la entereza y la destreza mental para dejarlos en su sitio, buscan desesperadamente a una mujer que las ayude, simplemente por el hecho de ser mujer, entonces me veían a mi, riendo en una esquina. El hecho de que yo me riera hasta el cansancio de buenas bromas, y aparte dijera una que otra, y no las ayudara en absolutamente nada, era para ellas una falta grave al código femenino. ¡Al cuerno el código femenino!, si no saben defenderse no crean que yo las voy a defender. Yo me guío por el código de amistad.

Total que las féminas son más las que me odian a las que me quieren. Pero, eso no me quita el sueño. Las mujeres que están a mi lado, no lo están por ser mujeres, están a mi lado porque conocen el significado de la amistad, y tienen la entereza necesaria que requiere aguantar, a veces, mis bromas pesadas.

Pero esto no me quita el sueño, vivo feliz con mis buenas vibras. Me seguiré riendo cuando se burlen de ellas si las bromas son buenas, y seguiré orando para que la celutis cerebral se les disperse un poco.

Las mujeres somos seres extraordinariamente inteligentes. Poseemos una avanzada inteligencia emocional, es cierto. Pero hay especimenes que vienen con defectos de fabrica, a esos, chicas, fue a los que me referí hoy.

jueves, enero 12, 2006

Ella me tomo en manos y me hizo ser libre con el sonido de su voz





¿Qué si me enamoré un poco de ellos?

Si, perdidamente.

¿Celos?

Jamás. Una oración de vez en cuando para que les cuiden los pies descalzos.

¿Qué si los extraño?

No puedo extrañar lo que nunca tuve. Solo fui una observadora encantada.


I am on a lonely road and I am traveling
Looking for the key to set me free
Oh the jealousy, the greed is the unraveling
It's the unraveling
And it undoes all the joy that could be
I want to have fun, I want to shine like the sun
I want to be the one that you want to see
I want to knit you a sweater
Want to write you a love letter
I want to make you feel better
I want to make you feel free
Hmm, Hmm, Hmm, Hmm,
Want to make you feel free
I want to make you feel free

Canela es rocanrol…

Detente | Detente | Detente | Detente



Añoro los días de inocencia primitiva
Dulzura febril y mirada limpia

O será que sigo siendo así?

Divagando en mi existencia, dejando de ser por unos instantes.

Con la esperanza de volar más alto, o simplemente aterrizar.

A veces no sabemos que buscamos hasta que lo encontramos. En eso estoy, en una incansable búsqueda, sin saber que encontraré, sin saber si ya lo encontré y lo perdí, si me pasó por la nariz y no tuve la delicadeza siquiera de mirar, o de oler.

Sostengo el aire en mis pulmones, y lo enveneno de incertidumbre, de desidia, se llena un poco de sangre por las heridas internas.

No busco consuelo, no anhelo perdón. Solo quiero equilibrio. Estar absuelta por fin de mis deudas. En blanco. Sin recuerdos que recordar. Sin batallas que librar.

Un amor para amar. No para perdonar, no para castigar, no para poseer, nunca para callar. Ojos que miren, y aprendan. Manos que sientan y acaricien. Labios que besen y muerdan…siempre gentilmente.


Si pudiese borrar un instante de tu pasado…

miércoles, enero 11, 2006

Los Pianos Locos de Diego Manuel

Esta es parte de la serie de pinturas de pianos de este artista argentino, sus conceptos son geniales. Lo consegui de casualidad, y quede embelezada con sus pinturas, la serie de ciudades me gustó mucho tambien. Sé de el artista sencillamente lo que acabo de escribir. Quizas a Tesne le parezca interesante. Aquí les dejo el link.

Smile Piano



Reggae Piano



Piano Mojado



Piano Dance



Fly Piano 2



Fly Piano



Crazy Piano


Este me parece que le falta ir al odontologo

jueves, enero 05, 2006

¡¡¡Rockandron ARMADO!!!



La espera está por terminar, los muchachones de Rockandron regresan repotenciados...

Pendiente: R&R

martes, enero 03, 2006

Bitácora…

Por Canelita (Asústate Valentina Quintero… aquí voy)

No sé como empezar este post. Podría empezar por la belleza de Choroní, podría empezar por la paz afable de Uraca, podría empezar por la mirada de Sofie, por la calidez de Vivi y de María, podría empezar por Rumi, y por supuesto podría empezar por Juliett. Podría empezar diciéndoles que una vez más alcance el nirvana, pero todo esto se queda corto, y se volvería largo a la vez.

Desde el malecón

Con cada comienzo tendría una historia diferente. Porque en este viaje no me llene solo de paz, me llene de energía positiva y de historias.

Mejor empiezo por el comienzo (que es lo más razonable).

Juliett y yo teníamos un viaje planeado a Choroní desde que conocimos Cuyagua, y por supuesto desde que se pego la canción que dice: “Yo mejor me voy, me largo de aquí, me van a encontrar, muerto en Choroní”. Nosotras tenemos algo de científicas y comprobar la letra de esa canción, más la cantidad ilógica de personas que nos hablaban mil maravillas de Choroní, diciéndonos que no tiene absolutamente nada que envidiarle a Cuyagua dieron en el punto para elevar nuestra afanosa curiosidad, aparte nosotras siempre fieles a Cuyagua, teníamos que ir a Choroní para volver y decirles: Bah Choroní no está en na`!

Las que no estábamos en na` éramos nosotras.

Eso de “mochileras” nos queda grande a Juliett y a mí. Nuestro equipaje fue, como de costumbre, dos bolsos no muy pesados, y la carpa infaltable e infalible. De comida llevábamos dos latas de “diablitos” como ocho rebanadas de pan integral con pasas (era el único que había en mi casa), galletas de soda, chocolates, cuatro manzanas y agua.

Dieho el bohemio iba a acompañarnos, él más que nadie nos había entusiasmado con la idea de ir a Choroní. Nos hablaba de una cabaña en una montaña de unos amigos de él, que era de ensueño. Pero a la hora de partir, no pudo irse con nosotras, y nos dejó con la esperanza de ir al día siguiente.

Lunes 26/12/05


Arrancamos al terminal, con el corazón en la boca, porque cada vez que vamos a un sitio diferente el corazón se nos asoma y se nos sienta en la lengua. Así íbamos, como un par de niñitas apunto de lanzarse a la piscina desde el trampolín más alto, tomadas de las manos, calladas y mirándonos a los ojos pensando que con nadie más podríamos hacer ese tipo de cosas, pensando que la locura se apodero una vez más de nosotras. (Sabemos que irse a Choroní en autobús no es una cosa del otro mundo, pero para nosotras “las niñas de la casa” es una aventura).

De Valencia a Maracay, hay como 45 minutos, más o menos de camino. De Maracay tomamos el autobús a Choroní, esos autobuses suelen ser los más fúnebres, lo más burlescos, son esos los autobuses que le crean mala fama a viajar en autobús, éste en particular ya parecía una caja sonora rodante, calurosa y con asientos para misses (por lo chiquitos que son). Los asientos estaban divididos en puestos para tres personas y puestos para dos personas, las opciones eran: una pareja de extranjeros (se les notaba a leguas el aire foráneo), y una señora gorda con mucho equipaje. A Juliett que no les gustan mucho los extranjeros, pues tienden a llevar olores bastante particulares, se decidió por la señora gorda con mucho equipaje, a mi, como me gusta interrogar a la gente y hablar con desconocidos, me pareció de mil maravillas sentarme con la parejita.

Emprendimos el viaje, y en algunos momentos, sobretodo cuando sus brazos se elevaban deseaba tener al lado a la señora gorda con mucho equipaje. No lograba descifrar su lenguaje, definitivamente eran europeos. Ya en el camino, el autobús de veras comenzaba asustarme, las curvas en el camino, no son para gente con un estomago delicado, como el mío, y sumado al olor de mis acompañantes, ya me sentía un poco enferma.

Parecía una gata apunto de ser lanzada al agua, aferrada al asiento, con los ojos cerrados, y tratando de concentrarme en no botar mi almuerzo por la boca. Una voz alegre, con un acento dulce me saco de mi estado pre-vomito y me dijo: “¿tienes miedo?”, sencillamente no pude resistirme a su voz, la miré y asentí con la cabeza, luego acote: “no es tanto el miedo porque nos caigamos por el barranco, es que también estoy algo mareada”. Ella me sonrió y me dijo: “si, esta gente nos hace perder el tiempo con este autobús dañado”. Paso un rato, y el viaje no mejoraba, el autobús parecía aferrarse a la carretera, parecía que se mantenía más por cuestiones fe del conductor, que por cuestiones automotrices. Yo, en uno de mis afanes insípidos por sonar graciosa le dije: “Bueno creo que si nos vamos caminando llegamos más rápido, y hasta quizás disfrutamos más el viaje”, ella que parecía estar esperando la invitación me dijo: “OK, dale, vamos a bajarnos, y podemos pedir cola”, luego lo miró a él y le dijo algo indescifrable para mi. Mire a Juliett y le dije: “Vamos a bajarnos”, ella me miró con cara de ponchada (la misma cara que pone cada vez que salgo con algún absurdo), pero sin decirme nada, nos bajamos. El conductor nos convenció de quedarnos, y nos dijo que ya no faltaba mucho.

Yo estaba en lo mío, hablando con extraños, ella me contó que venían de Noruega, que era la primera vez de él en Venezuela, pero que ella había vivido aquí hace algunos años, por eso manejaba tan bien el español, a pesar de que el pobre no entendía ni un pizca.

Ella era Sofía, o Sofie, como me corrigió el último día. Él, Rumi, el acuariano. Ella me cautivo desde la primera frase, él desde la primera sonrisa. Los invite a quedarse con nosotras en la cabaña de la que me hablaba Dieho, ellos nos invitaron a nosotras a cenar.

Sofie y Rumi en la Hamaca

Al llegar a Choroní, nos separamos, ellos fueron a su posada y acordamos encontrarnos más tarde en Playa Grande, donde nosotras montaríamos nuestra carpa. En el camino a la playa nos encontramos, nos sentamos hablar en la orilla mientras Rumi intentaba comunicarse con unos niños que tocaban una flauta, él saco una que se trajeron de Noruega justo antes de partir, el nombre de esa flauta de verdad no logre captarlo, muy difícil la pronunciación.

Rumi habla ingles, así que fue hora de sacar del closet mi ingles machucado y destartalado y tratar de que él me entendiera un poco.

Yo, en una de las calles del pueblo

Los cuatro fuimos a la plaza del pueblo a escuchar un grupo de parrandas, la gente de Choroní es increíble, todos tan amables, que te hacen dudar, a tal punto que no sabes si dudar de ellos o de ti. Al final, cuando consigo gente tan calida y tan chévere, decido dudar de mi misma, de mi poca fe, y de que ya definitivamente llevo mucho tiempo viviendo en Valencia.

Juliett impresionada

La noche se torno mágica y surreal cuando terminamos cenando en el techo de la posada a la luz de la luna y las velas, con comida vegetariana (porque ellos son vegetarianos), y con un toque de incienso que no podía faltar. Hablábamos de política, de música, de la gente, de Venezuela, de Noruega, de comida, del mundo, de ellos, de nosotras, hablamos y hablamos.

El surrealismo de la noche se elevó a un nivel inaudito cuando una familia de estadounidenses en la posada de al lado empezaron a cantar villancicos. Los aplaudimos desde el techo, mientras nos reíamos a carcajadas.

Luego de eso, conocimos a un alemán hospedado también en la posada, y el cual no podía quitarle los ojos de encima a Juliett. Su español era muy gracioso, “¿vosotras habéis venido antes acá?”, era muy gracioso, el pobre lo aprendió viendo antena 3, así que podíamos culparlo de nada, pero a la final el ingles fue el idioma elegido.

Juliett y yo en nuestra carpa a las 2 a.m no podíamos creernos lo bien que la habíamos pasado, no podíamos creernos los villancicos de los gringos, ni la cena, no podíamos creernos que nuestra carpa estuviera a salvo luego de abandonarla toda la noche, y mucho menos podíamos creernos el cielo inmenso y hermoso de Choroní.

Pasaje de Valencia a Maracay: 2000 Bs.
Pasaje de Maracay a Choroní: 5000 Bs.
Terminar jugando póquer mexicano con dos noruegos y un alemán… no tiene precio.