sábado, noviembre 05, 2005

Ella tiene que llamarse Tentación.

La primera vez que me tope con su presencia divina me llamo la atención su cabello, lo largo e irreal que parecía, mis ojos se quedaron prendados a ella, no sé porque, la seguí con la mirada y vi como ignoro sin pensarlo a un par de mortales que dejaron sus babas largo a largo mientras ella pasaba. Luego cuatro mujeres, un poco más jóvenes, vestidas en atuendos similares la siguieron, sin darme cuenta había presenciado su entrada al escenario, y sin darme cuenta me quede amarrada dos horas a su show.

Salió vestida de blanco, imponente y regia, como debía ser, comenzó a bailar de tal forma que las cuatro que tenia a su alrededor sencillamente dejaron de parecer seres humanos, las pobres parecían moscas volando encima de racimo exquisito de frutas.

Su vestido blanco lejos de darle un toque virginal y puro, se hacia diáfano con el sudor que desprendía su cuerpo, y ligado a las luces de fondo, que estaban estratégicamente situadas para que se trasparentara la tela, convirtian el vestido en un tortuoso espectáculo para los espectadores, que sin importar el sexo se dejaron llevar por las caderas fogosas de aquella rubia mujer.

Bailaba flamenco, pero el espectáculo debió llamarse tentación, ella debería llamarse tentación, es la expresión física y carnal de la lujuria y el deseo. Subía y bajaba el telón de su vestido dejando ver el espectáculo de piernas, torneadas y brillantes, “más arriba, más arriba” escuche a un pequeño niño orando. Toda ella era una invitación al pecado.

Su baile estuvo lejos de ser perfecto, en una ocasión tropezó con una silla, la cual cayó e hizo desprender de su boca el “joder” más sabroso y vulgar que haya escuchado, se agacho con una sonrisa diabólica que hizo parecer el error una trampa para hacernos a todos verla descender su bella geografía. Escucharla gritarle a las cuatros moscas “muévete guapa” sencillamente fue una tortura más. Nunca vi diosa tan mortal.

La música parecía salir de su cuerpo. Su rostro desprendía una alegría contagiosa, y su cuerpo contornándose habría hecho que la infidelidad sonara celestial, para cualquiera.

Admiro la belleza en todas sus formas, y vaya que esta fue una agradable forma.

8 comentarios:

Lestat dijo...

La mujer y su cuerpo son la cosa mas bella que pueda haber, la verdad soy un enemorado eterno de las mujeres, y no hablo solo de sexualidad, hablo de todo lo que uds pueden ofrecer.

Cereza dijo...

OLEEEEEEEEEE
Mira que me gustó este post Canelita. Pude imaginar perfectamente la escena.

Nelson dijo...

Hola.

Excelente relato, muy imaginativo y muy bien redactado, te felicito

Un abrazo

Nelson

Hombre-Extremo dijo...

¿Es un steptease flamenco? No, mentira.

Me gusto el cuento y lo que incitas a imaginar, también.

Saludos

Mila dijo...

uy, me hiciste acordar mi buena epoca cuando era bailaora!

Buttercup dijo...

Menuda diablesa encontraste.

cecilia dijo...

lindo relato, y me encantó tu blog, voy a leerlo todo

Trapecista Antropófago dijo...

Lust is a must.