miércoles, noviembre 30, 2005

Me quedé boqueando como un pez. De cómo las gemelas malignas llevaron a Fernando Solís al abismo.

El pobre Fernando vio al fondo, ya sin ningún remordimiento, se lanzó al vació.

Fernando cometió el pecado de enamorarse de dos mujeres, que por mala suerte resultaron ser igual de diabólicas, perversas, y hermosas, no podía ser casualidad, eran hermanas, gemelas para su maldición.

Las gemelas malignas, como las llamaba la hermana de Fernando, eran una dosis de dolor y placer, un veneno adictivo, una droga dulce… que mayor tentación?.

Fernando las conoció por separado (cree él). A Maria Carolina la vio sentada alguna vez en un café, Fernando, como el Don Juan que creía ser, se acercó para charlar, como dice José José, quiso ser gavilán y fue paloma. A Maria Carola la conoció en un rave, creyendo que era Maria Carolina, cayó esa noche presa del otro gavilán.

Las dos tenían la piel blanca, con un tono perlado que las hacia irresistible al tacto. Ojos oscuros y penetrantes, que podían maldecirte y decir “te amo” cada uno por separado. La risa contagiosa, que elevaba el animo de Fernando en un instante, era de Maria Carola, pero la voz dominante que lo hacia su esclavo servil, era de Maria Carolina. La naturaleza dual de Fernando se moldeaba perfectamente con las gemelas, con una era la presa, con la otra, el cazador. A veces amaba a una y odiaba a la otra, o las amaba a ambas, o las odiaba, siempre con la misma intensidad.

Las gemelas habían llevado a Fernando a la línea delgada entre el amor y el odio, mientras él se aprendía de memoria sus olores, sus sabores, sus pieles, podía hacer un mapa casi perfecto de las dos.

Maria Carola y Maria Carolina sabían de la adicción a ambas de Fernando, no les importaba compartirlo, les divertía. Todo cambió cuando una de ellas (mejor no decir cual) empezó a decirle con los dos ojos a Fernando que lo amaba, la otra (mejor no decir cual) se molestó tanto que empezó a maldecirlo con los dos ojos también. No podían amarse menos entre ellas, debían acabar con Fernando.

Lo citaron una noche en un cuarto de hotel, pero solo una firmo la nota, cuando Fernando llegó su alma se le salio del cuerpo al ver a las gemelas juntas. Cuando intento hablar, Maria Carolina puso su dedo en sus labios y le hizo callar.

Al fondo empezó a sonar “Tu cicatriz en mi” de Cerati, mientras Maria Carola empezó a quitarse la ropa, le dijo a Fernando: “te suplico estréllame en vos”. Maria Carolina la siguió mientras le susurraba al oído: “cocíname lento, como icaro en el sol”. Fernando se dejó amarrar a la cama, tan sumiso, como si estuviese hipnotizado. Las gemelas bailaron para él, tan diabólicas como eran, Fernando llegaba al éxtasis sin tocarse. Una de ellas tomó su sexo y lo piloteo por los aires del orgasmo, mientras la otra se tocaba, y volaba sola con la mirada clavada en Fernando, como invitándolo a una muerte dulce.

Después de dos horas de tortura angelical, Maria Carolina soltaba su mano derecha, mientras Maria Carola soltaba la izquierda, luego se colocaron una en cada esquina, Fernando no sabia que hacer, mientras una se saciaba con los dedos, la otra jugueteaba con su lengua y sus senos, nunca dejaron de mirarlo a los ojos…

Era una noche oscura y fría, esa en que Fernando Solís saltó del cuarto piso del Hotel “La Frontera”.


Dedicado a Maria Carolina… ¿Por qué? Porque es genial.

martes, noviembre 29, 2005

Anoche intente apagar mis ojos más temprano que de costumbre, pero la historia de Alejandra no me dejaba dormir.

La muerte de la bailarina. (Miénteme II)

Alejandra recogió sus cosas de la casa de Julián al día siguiente de que Lucia se apareciera empapada en su puerta.

Julián y Alejandra se conocieronuna noche en que Lucia lo convenció de que la llevara a ver un espectáculo de danza. Alejandra era la bailarina principal. Julián no pudo más que enamorarse de sus vueltas, de sus pies, del poema que recitaba con su cuerpo. Esa noche Lucia vio los ojos de Julián iluminarse con la luz que desprendía Alejandra, pretendió no ver, pretendió no entender, pretendió no darse cuenta… de que a ella nunca la había visto así.

Dos meses después Lucia dejó de pretender…

Julián se volvió esclavo de los pies de Alejandra. Una obsesión confesa. Alejandra ignoraba la existencia de Lucia, hasta aquella noche en la que su mórbida presencia se inclaustro entre ella y Julián.

Partió de aquella casa, con el corazón un poco roto. Alejandra conocía el amor, en muchas formas, eso la hacia entender a Lucia, pero no podía evitar sentir celos de la moribunda, saber que era ella quien lo besaba, quien lo hacia gemir…casi los escuchaba en las noches. Estaba segura del amor de Julián, y de la muerte de Lucia, tanto como estaba segura de que su fantasma los acorralaría por mucho tiempo.

Alejandra le pidió a Julián que no la buscara por el tiempo que estuviera con Lucia. Julián extrañaba a su bailarina, su adicción a ella parecía elevarse con su ausencia.

Una tarde Alejandra caminaba por las calles de la ciudad cuando sonó su celular.

- Julián, te he dicho que no me llames, por favor no hagas esto más difícil de lo que ya es…

Alejandra, distraída como siempre fue, no vio el carro que se aproximaba a ella cuando cruzaba la calle…

Julián supo de la muerte de la bailarina dos meses y un día después…

lunes, noviembre 28, 2005

Mi escritorio

Para elevar mi naturaleza de borrego, voy a seguir los pasos de otros bloggers y voy a publicarles mi escritorio. El que me conoce no se sorprenderá de que mi escritorio sea una ventana a la playa…



La foto la tomé en Cayo Sombrero en semana santa de este año.

En mi escritorio tengo lo basico para mi, el gtalk, el msn, reproductor wm, firefox, el fucking netmeeting que lo baje y se acomodo ahi, las ventanitas de acceso directo a mis contactos favoritos, y la infaltable ventanita de Juliett minimizada... es raro que no haya salido en naranja... Tambien salen esos avisos de mala conexión y poco espacio en disco (¿?)

domingo, noviembre 27, 2005

Creo que:


Todos seriamos más felices si comieramos más algodón de azucar...


sábado, noviembre 26, 2005

Equilibrando la balanza

Todo iba normal, la típica noche, las típicas risas, las típicas mujeres, los típicos amigos, los típicos tragos. La tipicidad se había vuelto por un tiempo parte de mi vida, a veces quería escapar, porque me asusta lo cómodo que me siento con ella. Un amigo llama, dice que viene en camino, que lo espere en la entrada.

En la espera por un instante desprecie todo a mí alrededor, la misma historia noche tras noche, la misma patética existencia, las mismas caras, que asco de vida, pienso. Y como siempre, el destino fue cruel y pateo mi trasero con su enorme pie, con mi amigo venia ella. Ella que ha estado más presente desde que se fue.

Debía tener 3 años sin verla, en persona, porque su imagen maldita no dejó de acorralar mi mente ni un instante. Por un momento dudé de que fuese ella, como había pasado tantas veces, creía verla, pero resultaba ser solo una burla de ella, la que habita en mi mente.

Maldigo el aire que estuvo a su alrededor, maldigo la luz, la humedad, maldigo los años que la hicieron más hermosa. Su figura borro todo el ambiente, nublo mi mente en un instante. ¿Cómo podía verse más hermosa de lo que yo la recordaba?, y yo, me veía como el perro inmundo que nunca dejé de ser, aunque esa noche estaba más fúnebre de lo normal.

Es increíble como su piel parecía más tersa, sus pechos más voluptuosos, sus labios se habían vuelto más rojos y carnosos, toda ella era un exceso de provocación. Sus cabellos negros, ahora estaban más largos, lo llevaba lacio, sus ondas angelicales habían desaparecido, para tortura de mi alma, ahora parecía un híbrido exótico entre ángel y demonio. Y sus ojos, esos nocivos ojos verdes que nunca deje de ver, no se preocuparon en notar mi tétrica presencia.

La salude, pensando que se sorprendería al verme, no, ella no se sorprendió, su cara en ningún momento cambio, sus ojos no se inmutaron, ni siquiera tembló. Me miró como si no me viera. Mi amigo, que jamás creyó que nos conociéramos, nos presentó, no lo corregí en su error, solo por tocar su mano.

Ella caminaba como flotando por encima de todos nosotros. Una vez, cuando estuve a su lado, me creí el mortal más suertudo del planeta, solo cuando se fue, descubrí que mi suerte solo era un engaño para hundirme en el abismo de su partida.

Por fin logré estar a solas con ella, su olor a duraznos era el mismo veneno por el cual una vez casi pierdo la vida.

-Hola Sofía… (Porque tenia que llamarse Sofía)
-Hola, ésta fiesta es bien movida, no?
-¿Como has estado?
-Mmm muy bien…

En ese momento descubrí que no fingía, de verdad no me recordaba.

-Sofía, me has olvidado así, tan fácil
-Discúlpame, mi memoria es muy mala, ¿de donde nos conocemos?

Mi corazón se agrieto una vez más.

-Hace tres años, nos conocimos en un crucero
- Lo siento, no te recuerdo.

Con esas palabras mi muerte se volvió espiritual. No supe si de verdad me redujo a un compañero más, tan insignificante como el anterior. O si su crueldad era tan real y fría que prefirió fingir que no recordaba a quien alguna vez le regalo un orgasmo.


Alberto se separó de los mortales, y descendió lentamente a umbral de los muertos. De los que solo son cuerpos sin almas.

Sofía si lo recordaba, pero no tenia el valor para enfrentar ese demonio que era su presencia. A diferencia de él, ella olvido recordar. Alguna noche fría recordaba aquel rostro sin nombre que la hacia sentir mal consigo misma, pensaba en lo mal que habían resultado las cosas, pero nunca, ni en la noche más fría, se arrepintió de haber triturado su corazón. Ella sabía que todo en esta vidas se paga, por eso se había resignado a que aquel otro mortal acribillara su alma, solo para equilibrar las cosas.

Ahora Sofía era un papel en blanco, fue asesina y victima, verdugo y presa, ya todo estaba en equilibrio…bueno, casi todo, esa noche había movido un poco la balanza al pretender no conocer a Alberto. Decidió llamarlo, hablar con él, cerrar el círculo definitivamente. Pero debía pasar el tiempo necesario para tomar valor.

Dos meses después Sofía dejó de fingir.

viernes, noviembre 25, 2005

Haciendo sudor

Una luz tediosa irradia en el cuarto
El calor hace sudar mi cuerpo
Siento gotas rozar mis muslos
Gotas entre mis senos
Y en el camino a Venus

Te veo ahí, sentado
Más apetecible que nunca
Y tú sin notarlo

Una gota va acariciando tus labios
Tu lengua la atrapa y no la deja caer
Esa imagen elevó el calor en la habitación
¿o era solo yo?

Yo veo el espectáculo que ofreces
Excitada al punto del dolor
Y tú sin notarlo

Te quitas la camisa
Mientras escribes algo en un papel
El agua se apiado de mi y cayó en tus pantalones
¿o buscaba torturarme más?

Veo como te quitas los pantalones
deseando ser el agua
Y tú sin notarlo

De repente sales del submundo
en el que te incorporas cuando escribes
y me ves
sudada
sedienta
gotas recorriendo mi cuerpo
mojando mi piel
haciéndola salada
la luz tediosa tocándome
como haciéndome el amor
mi piel brillante casi de miel

ahora si notas mis ganas de ti
allí, con ese vestido amarillo
corto… como nuestras vidas
ligero… como mi alma
y silencioso… como tu

al diablo el vestido amarillo
y mezclamos el sudor…



La foto es del fotografo argentino Pedro Bigalli

jueves, noviembre 24, 2005

Miénteme

Julián se extrañó de escuchar el timbre de su puerta a esa hora, y con el torrencial celestial que bañaba la ciudad, definitivamente debía ser algo importante.

- Hola.
- Dios mío, ¿Qué haces aquí a está hora?, ¿Qué te pasó?...estás toda empapada.
- Si, lo sé.

Lucia agachó su cabeza, por un momento recobró la cordura, y se sintió de nuevo una imbecil por tocar esa puerta. Pero ya estaba allí. Para bien o para mal, ya no le quedaba nada por perder, su orgullo y su dignidad ya los había mandado al caño tres copas atrás.

- Es que…
- …”Es que” que?

Respiro profundo y decidió soltar el discurso que venia practicando hace ya una hora en el jardín de aquella casa.

- Sabes, he venido aquí, porque tu eres mi felicidad, no sé porque me empeño en eso, no sé que maldición tengo, solo sé que contigo soy feliz, me haces feliz…
- Lucia, te he dicho que esto no va a funcionar, ¿Cómo puedes decir que te hago feliz? Yo no te quiero mujer, entiéndelo, valórate.
- Si, tienes razón, pero yo tengo una razón más pesada que la tuya para estar aquí, va más allá de ti, o de mi. Tienes que hacerme feliz.
- Lucia, ya, por favor, contrólate, estas ebria, mañana no recordaras nada de esto, estas desvariando.
- ¡Pues no! ¡Yo no estoy desvariando!...maldita sea Julián, tu me conoces, no vendría aquí a arrastrarme ante ti si no…
- No grites carajo, Alejandra está en el cuarto y no quiero que te vea en este estado.


Lucia tomo aire nuevamente, y decidió de nuevo solo escupir las palabras.


- Maldita sea Jualián, me quedan dos meses de vida, y quiero ser feliz, solo tú me haces feliz…aunque sea una quimera, necesito felicidad, me estoy pudriendo. Ya no me importa mi dignidad, no me importa un coño, me importa un bledo que digan que soy una pendeja que llora por ti, estoy aquí, muriéndome y solo te pido que hagas feliz por el tiempo que me queda, solo eso…no quiero morir sin ti.

Julián la tomó en sus brazos y le dijo que la amaba. El corazón de Lucia se entregó en los brazos de la fantasía, prefirió un dulce engaño a una amarga realidad.


Dos meses después Julián dejó de fingir.

martes, noviembre 22, 2005

Otro cuento de amor...y algunas otras maldiciones

Por azares del destino o mala suerte, Juan Torrealba a los 18 años nunca había tenido relaciones sexuales…con una mujer. Y no es que por eso Juan Torrealba tuviese algún tipo de desviación sexual, pero en un pueblo como en el que él vivía, llegar a la mayoría de edad y todavía ser virgen, era una señal irrefutable de homosexualidad. Su padre y su hermano mayor, quienes no veían ningún progreso en la situación tan anormal para ellos de Juan, decidieron tomar cartas en el asunto y hacer lo más predecible, llevarlo a un burdel, que como ser su primera vez, debía ser el mejor burdel del pueblo, es decir, el burdel de Carmelo el Grande.

Carmelo el Grande era un ex-boxeador, a quien por su mala conducta, y por un sangriento episodio durante una pelea, lo habían vetado del escenario deportivo del país, y ya que había perdido su primer amor, decidió invertir su tiempo y su dinero en su segundo gran amor, las putas. Tenia 3 hermanos, de los cuales había tenido que hacerse cargo, ya que su madre cuando él tenia 14 años perdió totalmente la cordura, (o quizás solo escapo de ella) cuando se lanzó desnuda del techo de su casa, y cayó encima de una reja afilada, que la penetro como un cuchillo caliente a la mantequilla, la pobre murió “ensartada” literalmente. Los hermanos de Carmelo, no se sabe si por falta de creatividad, o pura flojera mental, se llamaban igual que él, Carmelo el del Medio, Carmelo el Pequeño, y Carmela.

Fue así como Juan Torrealba conoció a Carmela Vicente en el burdel “El Caramelo”. Entró calmado, luego de que su padre le hiciera beber tres tragos puros de ron caliente. Carmelo el Grande los recibió con una sonrisa, como recibe por primera vez a todos sus clientes, y les invitó a ver su carta de putas. A Juan ninguna le llamaba la atención en especial, todas le parecían iguales.

Sentados en el bar del burdel, Carmelo el Grande, el hermano de Juan y el Sr. Torrealba, negociaban un precio aceptable, mientras Juan revisaba con los ojos aquel lugar, que le parecía un intento fallido por mostrar elegancia, se veía deprimente y oscuro, con el aire tan denso debido a el humo de cigarro que se le dificultaba respirar, le parecía increíble que todos los hombres del pueblo esperaran la quincena para ir a dejársela completica a Carmelo el Grande.

Solo una puerta blanca, que parecía abstraída de aquel lugar, llamó su atención. Veía como entraban y salían de ella Carmelo el Pequeño y Carmelo el del Medio, al abrirla, la luz casi apagaba la oscuridad de todo el bar. Juan se puso de frente, le intrigaba que había detrás de esa puerta. Carmelo el Pequeño en un descuido la dejó abierta, Juan entró con los ojos, se encontró con una habitación de paredes amarillas, tan inocente y acogedora que jamás alguien hubiese tenido la malicia de ligarla aquel burdel deprimente. De repente pasó una criatura desnuda, de cabellos negros y largos, que rozaban sus nalgas y tapaban sus senos, pasó sonriente y bailando, Juan quedó estupefacto ante aquella aparición, dejó de respirar por treinta segundos, el tiempo necesario para que el corazón de Juan se enredara en aquellos cabellos oscuros, y el mismo tiempo que duró la aparición, ya que Carmelo el del Medio cerró la puerta de una patada, sacando a Juan de su parálisis mental inducida. Acto seguido Carmelo el del Medio le dio un puñetazo a Juan que terminó de bajarlo a tierra, Carmelo el Pequeño saltó y tomo a su hermano, Carmelo el Grande al ver esto, se paró inmediatamente y fue a recoger a Juan, le pregunto a el del Medio por que había golpeado a un cliente y este le contesto: “A el pendejo este lo caché mirando a Carmela”, Carmelo el Grande se enfureció, sus ojos se pusieron rojos como la sangre que hervía por todo su cuerpo, tomó a Juan por la camisa lo arrastró por todo el burdel hasta la calle, donde le dio una patada en el estomago que dejó a Juan sin aliento más tiempo del que lo había dejado Carmela. El Grande después de sacar a Juan, hizo lo mismo con su padre y con su hermano, que ya habían tomado represalias con los otros dos Carmelos.

Yacían entonces los 3 Torrealbas en las afueras del Burdel “El Caramelo”, El Grande les grito: "Torrealba, te salvas de que no te mato al pajuo de tu hijo por mirón, eso si, no quiero verlos a ninguno de los tres por aquí. ¡A Carmela nadie la mira! NA-DIE"

El Sr. Torrealba se levantó con una sonrisa, sacudió su camisa, y ayudó a levantar a Juan con un aire de satisfacción, el hermano de Juan sorprendido por su reacción le preguntó: Papá, ¿por que carajos está sonriendo?, no ve que por culpa de este imbecil casi nos matan!, a lo que el Sr. Torrealba contestó: Si, pero al menos ya sé que no es marico.

Juan tenia una semana sin dormir, la imagen de Carmela lo torturaba por las noches, sus sueños líquidos llevaban su nombre, debía hacer algo, si seguía así se iba a volver loco. Empezó a rondear el burdel por las mañanas, cuando sabia que Carmelo el Grande y Carmelo el del Medio iban a comprar licor y condones a la ciudad. Se asomaba por la ventana buscando la imagen desnuda de Carmela, pero solo veía a Carmelo el Pequeño cantando mientras limpiaba la casa con un delantal blanco y un plumero verde.

Juan ya llevaba un mes espiando la casa, cuando un día se encontró con una escena que, si bien no era la que tanto esperaba, lo acercaría de nuevo a la desnudez de Carmela Vicente, Carmelo el Pequeño corría con el delantal mientras lo perseguía un hombre desnudo con el plumero, Juan se dijo para si: Y pensar que el marica era yo…

A Juan se le ocurrió que la única forma de acercarse a Carmela era a través de su hermano marico, con el chantaje como medio, si Carmelo el Grande y Carmelo el del Medio se enteraban de que su hermanito botaba las plumas con el hijo del zapatero, como mínimo le cortaban la pinga. Lo difícil del asunto era encontrarse con Carmelo el Pequeño a solas.

La suerte le sonrió a Juan cuando el Pequeño fue a llevarle un par de zapatos al zapatero con la esperanza de ver a su compañero de juegos. Carmelo el Pequeño ya iba camino a su casa, cuando salta por detrás Juan, el Pequeño soltó un grito que lo hubiese delatado irrefmediablemente, pero por suerte solo estaba Juan para escucharlo.

Carmelo el Pequeño: Juan, Dios mío, ¡me asustaste!...que haces aquí?, si quieres ver a Melita de una te digo que no, Carmelo me mataría.

Juan: Estoy seguro que te mataría si le cuento de tus aventuras de plumero con el hijo del zapatero, así que vas a tener que ayudarme maricón…

A Carmelo el Pequeño los ojos le saltaron como una cotufa y le dijo: ¿que viste?

Juan: Los vi jugando al gato y al ratón, lo sé todo, sé que tres veces a la semana se te daña un par de zapatos, y que después él te los va a llevar, no te pongas cómico porque quieras o no tienes que ayudarme a verme con tu hermana.

Carmelo el Pequeño: Juan pero es que tu no entiendes, jamás podrás tener algo con Melita.

Juan: Eso lo decidiremos ella y yo, tu solo ayúdame a estar a solas con ella.

Carmelo el Pequeño había arreglado dejar la ventana del cuarto de Carmela abierta el jueves en la madrugada, mientras los otros dos Carmelos atendían el negocio. Juan se baño y se perfumó, se puso su camisa de fiesta, y lustró sus zapatos, compró doce rosas rojas y se fue al Burdel “El Caramelo”. En el camino iba practicando el discurso donde le declararía su amor incondicional a Carmela, había estudiado todas las posibles reacciones de Carmela y tenia la labia perfecta para lidiar con cada una, todo por tenerla.

Entró por fin a su cuarto y la encontró tendida en su cama, dormida, y, desnuda como se la imaginaba, ella no se inmuto ante el ruido que hizo Juan al entrar. Juan la observó allí, tan tranquila y calmada, la rodeaba un aura de paz, imposible de penetrar, la luz de luna que entraba por la ventana, tocaba su rostro y la hacia lucir de tal forma que la respiración de Juan se volvió a detener (igual que su corazón), mientras cayeron al suelo las flores (también su corazón), sus piernas le fallaron y tuvo que sentarse.

Pasaron dos horas y Juan no se atrevió a despertar aquel animal majestuoso que dormía a su lado. No cabía en él tanta crueldad. Carmela sonrió, sabrá Dios lo que soñaba, y Juan terminó de morir a su lado.

Al día siguiente Carmelo el pequeño consiguió dentro de uno de sus zapatos una nota que decía:

“No le he hecho nada a tu hermana, no podría hacerle yo algún daño, después que me ha dado tanta paz, necesito seguir viéndola, no te meterás en problemas mientras sigas dejando esa ventana abierta”
.

Juan llevaba cuatro meses vigilándole el sueño a Carmela, ya se lo conocía de memoria, había aprendido a soplarle la cara cuando tenía una pesadilla y arroparla cuando soñaba algo bonito. Todas las noches le llevaba algún regalo minúsculo que sus hermanos no notaran, a cambio se llevaba alguna prenda pequeña que tuviera su olor. Una vez a la semana llevaba un pequeño radio a baterías con alguna canción de amor que le recordaba a su bella durmiente.

Una noche Juan se había puesto su mejor perfume, llevaba el radio con la canción de la semana y una pequeña flor de papel escarchado que había comprado a una china del mercado. La noche estaba particularmente más oscura y Juan no vislumbro un charco que estaba debajo de la ventana del cuarto de Carmela. Esa noche dejó la flor junto a la lámpara de noche, la flor se calentó tanto con el bombillo que encendió fuego, Juan asustado ante aquel candelero tomó su camisa llena de escarcha por la flor y comenzó a golpear la mesa de madera que ya había agarrado candela, fue inminente que Carmela se despertara, Juan le dijo: "Por favor Melita no grites, yo no te voy hacer daño". Carmela asustada agarro un portarretratos con la foto de su difunta madre y se lo partió a Juan en la cabeza, Juan quedó tendido en el piso y Carmela salio corriendo de su cuarto a donde estaba Carmelo el Pequeño con el del Medio. Carmelo el del Medio corrió al cuarto de Carmela encendió la luz y vio las huellas de escarcha y lodo que había dejado Juan, alebrestado fue a buscar a Carmelo el Grande y le dijo que alguien se había metido al cuarto de Carmela, Carmelo el pequeño les repetía asustado que se quedaran tranquilos que seguramente había sido un animal. Los Carmelos furiosos recordaron aquel mirón que hace cinco meses se había quedado embobado con Carmelita, era el único sospechoso, a Carmelita no la veía nadie, NA-DIE.

El Sr. Torrealba abrió la puerta a las 3 de la mañana a esas dos fieras matahombres.

Carmelo el Grande: Torrealba, ¿Dónde está tu hijo?

Sr. Torrealba: ¿Qué quieres con mi hijo?

Carmelo el del Medio: ¡Viejo decrepito dinos donde está tu hijo sino quieres que sancochemos los huevos ya!

Carmelo el Grande: Tu hijo se metió con mi hermana, y es hombre muerto.

Los Carmelos se abrieron paso a la casa tirando al Sr. Torrealba al suelo, revisaron toda la casa hasta llegar a la habitación de Juan, donde estaban las mismas huellas de lodo y escarcha (maldita flor de escarcha pensaba Juan). Los Carmelos endiablados salieron de la casa, no sin antes advertirle al pobre viejo: Pon a tu otro hijo a embarazar mujeres Torrealba a ver si tienes más familia, este hijo se te murió!

Duraron dos días sin llegar a su casa buscando a Juan debajo de cada piedra, cuando llegaron encontraron a Carmelo el Pequeño histérico, envuelto en un mar de lagrimas.

Carmelo del Medio: ¿Qué te pasó a ti marica? ¿El zapatero te dejó?

Carmelo el Pequeño: Claro que no patán, pasa que… Melita no está.

Carmelo el Grande: ¿Como que no está? ¿Dónde está maricon? ¡Se supone que tú la tienes que cuidar!

Tres meses después Carmelo el Pequeño consiguió otra nota en uno de sus zapatos:

“Pequeño, gracias por la ayuda, Melita y yo estamos en un pueblo cercano, ella está más bella que nunca, he conseguido que no se desvista en la calle, pero todavía no me habla, aunque ya está más tranquila con mi presencia, creo que hasta confía en mí. La estoy enamorando. Solo espero escuchar el “si” de sus labios para hacerla mi esposa. La amo cada día más. Perdona que tardara tanto en escribir, pero había estado muy ocupado, te mando una foto de ella en la playa, brincaba de emoción con el mar. Te volveré a escribir pronto. Gracias de nuevo”

Carmelo el Pequeño sonrió con aire de picardía y murmuro: y este bobo todavía no se ha dado cuenta de que Melita es muda y loca como mamá…


P.D.: ...gracias a todos por los comentarios pasados :)

viernes, noviembre 18, 2005

Borracha de ti

Ni siquiera en el silencio reconocí tu voz.

Una lagrima se apiado de mi, y salio de mi alma seca, como el pasto.

La brisa sonaba como acariciándome, solo ella conoce mi tristeza. Pero la lluvia no llegó, solo estaba en mi.

Mis gemidos rompieron la paz de la habitación, que me abrazó como si fuera su hija, solo ella me ha visto así, tan pequeña y tan frágil.

Solo escribir me calmo. Porque lloro escribiendo, mis palabras son lagrimas que recorren el papel como si este fuese mi cara.

El lápiz fuiste tú. El borrador lo que no fue, y yo, el papel que desechaste alguna vez.

Escribiste en mí la historia más triste, la más sombría, la única que recuerdo.

Rescátame…de mí.

La asesina & El héroe. Alicia & Gerardo

Alicia que nunca necesito ser rescatada, yacía ahora en los brazos de Gerardo, allí una brisa sanadora la invadió de paz y tranquilidad, un cansancio milenario cayó sobre sus hombros, y descanso por primera vez. Su seguridad siempre había estado a cargo de alguna arma letal, que utilizaba diestramente como la asesina que era. Todas las almas que llevaba consigo se liberaron cuando cayó en aquellos brazos, solo la dejaron exhausta. No sabia como describir eso que sentía, sencillamente porque no lo conocía, se sentía protegida. Aquel joven de cabellos negros y ojos oscuros le había salvado más que la vida.

Gerardo que había visto a esa mujer matar a trece hombres a sangre fría, la descubría ahora como un conejito asustado entre sus brazos, tan calida, tan frágil, tan pequeña, más que sostenerla, la abrazaba. Sintió como fueron bajando sus pulsaciones, por un momento pensó que moría, pero al verla, supo que solo se tranquilizaba, con su mano izquierda (la misma del corazón) le seco una lágrima, y susurro a su oído que había vuelto por ella, solo por ella.

Después hicieron el amor donde nacen las flores.


Me inspire en la película “Las Dagas Voladoras”.

miércoles, noviembre 16, 2005

De cuando Miss U conoció el reggaeton

La señorita Ursula llegó para ser la escuela del pueblo. Vino con las brisas del norte, un idioma foráneo y una picazón en el labio, la pobre tenia una roncha asquerosa en el labio inferior a causas de un herpes. Poco acostumbrada a los calores tropicales, el pueblo le parecía el mismísimo infierno.

La Srta. Ursula era delgada y un poco desgarbada, parecía la “i” latina del cuento de las vocales, tan menudita que parecía que dentro de ella habitada una niña de siete años, nada más alejado de la realidad, Miss U era una mujer de carácter, con una voz tan gruesa y poderosa que sus gritos de histeria se escuchaban a metros de distancia, y si te quedabas calladito y pendiente, quizás hasta kilómetros.

Miss U estaba más loca que una chiva, le gustaba solearse desnuda sobre el tejado, cantando canciones que nadie en el pueblo podía descifrar, y con el entusiasmo de una borracha con kareoke prestado. Era todo un personaje la Miss U.

Un día sacó al sol su transparentosa piel y mientras se echaba aire con las manos, encima de una toalla para no quemarse las nalgas, se apareció ante ella un negro descomunal, ella se puso nerviosa y trato de taparse el esquelético cuerpo con la toalla que tenia debajo, con el nerviosismo poso las posaderas sobre la parte del tejado que ardía por el sol, y la muy mensa se achicharro las escuálidas nalgas, su alarido fue tan intenso que en pueblos cercanos pensaron que se había despertado el muerto de la quebradita y que vendría por la venganza (pam pam pam pam).

En fin, quedamos en que se le chamuscaron las nalgas a Miss U, el negro gozón la tomo en sus brazos y se la llevo a su cuarto, la tiro sobre la cama y le dijo: pequeña lagartija prepárate que voy a darte unos latigazos de amor. La Miss U consternada no pronunciaba palabras que el negro conociera. De repente los ojos se le brotaron cuando vio el arma letal del negro, se dijo para si: Oh shit this thing can kill me!...cinco minutos después de la Miss U lo único que se escuchaba era: Yes daddy yes, please don`t spank me, my ass hurts, a lo que el negro le respondía: “tu eres mi lagartija mamá, yo soy tu negro y voy a cojerte, eso si no te sientes mal, porque te quemaste y puede dolerte”.

lunes, noviembre 14, 2005

Tus ojos verdes y un café

Lo conocí en uno de mis viajes, me atrajo el olor a limón de su cabello. Le pregunte cuando había dejado de creer en Dios, me respondió con sus ojos verdes y sus labios carnosos que cuando “ella” lo olvidó dejó de creer. Le invite a tomar una taza de café, aunque tomé te. Sobre la mesa su mano rozaba la mía, como intentando lamerme con los dedos, el tic nervioso de mi pie comenzó a delatarme, tomé más te para tranquilizarme, mientras mis ojos intentaban esquivar el verde de los suyos. Así soy yo, una contradicción con patas, podía invitarle una taza de café, pero no podía verlo a los ojos.

Caminamos por una plaza de esas de enamorados, con palomas caminando y personas volando, de repente él tomo mi mano, y fue como si me abrazara, detuvo su paso frente a mi, y me hundió en el silencio con un beso, mientras colocaba una mano entre mis cabellos que revoloteaban con el viento, y la otra mano en las mariposas que revolotean al final de mi espalda. Me introdujo por un momento en una habitación oscura, donde solo estaba su alma y la mía, abrazadas en silencio, contemplándose desnudas y hundidas en la soledad de nuestras compañías, que por un momento no se sintió tan fría.


viernes, noviembre 11, 2005

Ni un poco más

Te puedo esperar una noche más
Acurrucada a mi almohada inhalando tú recuerdo
Con el pecho quebrado en dos
Y alma fracturada
...todavía puedo esperarte una noche más

Puedo amarte un poco más
Así no quepa más tu presencia en mi cuerpo
Y en mis ojos esté tatuada tu imagen
...todavía puedo amarte un poco más

Lo que no puedo es extrañarte más
Seria corroer mi cuerpo
Asfixiarme en la oscuridad
Ahogarme en el vacío
Perderme en el frío
...No puedo extrañarte más

Si tuviera que escoger una película, seria “Malena” de Giuseppe Tornatore.




Renato es un niño pasando por ese amargo túnel a la adultez, y Malena, sin saberlo lo ayuda a convertirse en un hombre. Ambientada en medio de la Segunda Guerra Mundial, en el momento en que el “Duce” declara la guerra a Francia y Gran Bretaña. Es la historia de una mujer contada a través de los ojos de un enamorado.

A pesar de ser la protagonista, pocas veces se escucha su voz a lo largo del filme. Monica Bellucci adorna cada centrimeto del filme con sus caderas, su silencio, su belleza, y su presencia pasmosa que despierta sensaciones en todos los habitantes de Castelcuto, pueblo siciliano de la Italia de los 50. Los hombres quedan atónitos frente a ella, las mujeres celosas y verdes de envidia solo hacen más imposible su travesía creando chismes a su alrededor. Renato es una mezcla de espía, ángel guardián y voyeur de la vida de Malena, por un tiempo solo la respira a ella.

Es impresionante como la música es otro protagonista, como en todas películas de Tornatore, llega cuando tiene que llegar. Es una película excelentemente lograda, parece un bello cuadro de los recuerdos de un viejo hombre, quizás porque así lo sea, Tornatore le dedicó ésta película a su padre.

La película también es una crítica a la sociedad italiana de esa época, Tornatore lo hace de forma tan inteligente, que a la vez se nota su cariño y nostalgia por aquellos tiempos donde la ingenuidad era una forma de vida. Es un relato que te atrapa, te haces partícipe de la historia.


Les recomiendo no solo que la vean, cómprenla, les aseguro que querrán verla más de una vez, si no los convenzo yo, es probable que Monica Bellucci lo haga. Quizás me gusta tanto porque no hay nada que me parezca más enternecedor que un hombre enamorado, y Renato es el puro retrato de eso.

Si tuviera que escoger una escena, seria la escena final, ese toque tan delicado entre las manos de Renato y las de Malena, seria la primera vez que ella notaba su presencia, y ella que sin saberlo había estado presente en todo Renato, lo único que le dice en toda la película: “Buena suerte Sra. Malena”, no necesitó decirle más, luego pedalea como huyendo de ella, y diciendo esas palabras finales que te atrapan, es de esos discursos que se quedan contigo: “muchas mujeres me pidieron que las recordara. Jamás las recordé. Malena nunca me lo pidió. Y a ella jamás la olvidé” (Es más largo pero fue todo lo que conseguí).

Renato es encarnado por Giuseppe Sulfaro, lo escogieron por una foto que envió su tía, y Tornatore se decidió sin pensarlo, dijo que su mirada expresaba todo lo que quería, la torpeza y la inocencia junto con un poco de morbo de un adolescente enamorado.



Ha recibido toda una gama de criticas. Para mi es una película encantadora, vale la pena verla. Es del año 2000, el director ganó un Oscar a Mejor Película extranjera con “Cinema Paradiso”, una joya también, pero particularmente prefiero Malena.

jueves, noviembre 10, 2005

Oh yeah u ar just naive... this is my answer

lunes, noviembre 07, 2005

Exteriorizando la ladilla Vol. III ó IV, ya no me acuerdo

Hitler no se suicido está escondido en un volkswagen del 43...busquemos al bastardo!

La guerra sucks…es de esas cosas que por más que trate de entender no puedo, igual que las corridas de toros…en serio somos tan sádicos e insensatos? O simplemente estupidos…

La gente que pongo sin admisión definitivamente no debería tener otro msn que descuidadamente haya olvidado poner sin admisión también.

Trate fallidamente de contarles una historia de una vez que fui con Juliett a la playa y nos topamos con un croata espectacular que me prometió llamarme algún día, (si, los marineros todavía existen “un amor en cada puerto”), a la final la historia me pareció demasiado sonsa, en realidad no es que la historia sea sonsa, es la forma en que la escribí, sencillamente no merecía ser leída. Quizás un día de estos atine.

Mi hermano volvió aserrín mi carro. Yuppi, soy peatona de nuevo.

Por un ataque vespertino de mejorar mi calidad de vida estoy torturándome en las tardes saliendo a trotar, lo que ha hecho que me duela todo lo que se llama cuerpo. Que ladilla ser mortal.

Alguien me dijo que si podía prestarle alguna vez mi tatuaje para sacarle fotocopias. Debo admitir que me hizo reír, y más por el hecho de que fuera un viejo que acababa de escuchar decir: mi cuchillo no mata a nadie porque está abollado. Simplemente interprete.

I`m just the girl you fuck sometimes...sólo se me ocurrió, me gusta, quizas ya lo habia escuchado.



La foto?... me provocó.

sábado, noviembre 05, 2005

Ella tiene que llamarse Tentación.

La primera vez que me tope con su presencia divina me llamo la atención su cabello, lo largo e irreal que parecía, mis ojos se quedaron prendados a ella, no sé porque, la seguí con la mirada y vi como ignoro sin pensarlo a un par de mortales que dejaron sus babas largo a largo mientras ella pasaba. Luego cuatro mujeres, un poco más jóvenes, vestidas en atuendos similares la siguieron, sin darme cuenta había presenciado su entrada al escenario, y sin darme cuenta me quede amarrada dos horas a su show.

Salió vestida de blanco, imponente y regia, como debía ser, comenzó a bailar de tal forma que las cuatro que tenia a su alrededor sencillamente dejaron de parecer seres humanos, las pobres parecían moscas volando encima de racimo exquisito de frutas.

Su vestido blanco lejos de darle un toque virginal y puro, se hacia diáfano con el sudor que desprendía su cuerpo, y ligado a las luces de fondo, que estaban estratégicamente situadas para que se trasparentara la tela, convirtian el vestido en un tortuoso espectáculo para los espectadores, que sin importar el sexo se dejaron llevar por las caderas fogosas de aquella rubia mujer.

Bailaba flamenco, pero el espectáculo debió llamarse tentación, ella debería llamarse tentación, es la expresión física y carnal de la lujuria y el deseo. Subía y bajaba el telón de su vestido dejando ver el espectáculo de piernas, torneadas y brillantes, “más arriba, más arriba” escuche a un pequeño niño orando. Toda ella era una invitación al pecado.

Su baile estuvo lejos de ser perfecto, en una ocasión tropezó con una silla, la cual cayó e hizo desprender de su boca el “joder” más sabroso y vulgar que haya escuchado, se agacho con una sonrisa diabólica que hizo parecer el error una trampa para hacernos a todos verla descender su bella geografía. Escucharla gritarle a las cuatros moscas “muévete guapa” sencillamente fue una tortura más. Nunca vi diosa tan mortal.

La música parecía salir de su cuerpo. Su rostro desprendía una alegría contagiosa, y su cuerpo contornándose habría hecho que la infidelidad sonara celestial, para cualquiera.

Admiro la belleza en todas sus formas, y vaya que esta fue una agradable forma.

viernes, noviembre 04, 2005

No tengo sueño...

...y sigo con mucho tiempo libre, ahora acabo de saber cuanto cuesta mi blog, según Technorati este es el precio, wow...



My blog is worth $15,807.12.
How much is your blog worth?


Fun for nerds and geeks

Entre en este link que puso el arepa en su blog y después de hacer los test para saber si soy nerd, si soy estupida, si soy una galla (para los gringos looser), y para medir mi nivel de pureza, descubri que:

No soy lo suficientemente cool, aunque soy una estupida puritana ligeramente galla…

Por lo que concluyo que: Tengo demasiado tiempo libre

jueves, noviembre 03, 2005

El cuernudo, el infame y la maestra

- No puedo seguir con esto, se acabó
- Solo quiero una última vez contigo…
- No, no puedo, el remordimiento no me deja en paz
- Será la última vez, ni siquiera tenemos que salir del carro. (elevando su cadera y desabrochando su pantalón, le dio esa mirada de perrito a medio morir)
- Si lo hago, me juras que no me vuelves a buscar?
- Si, lo juro, lo juro


En una calle cercana iba a toda velocidad el esposo cuernudo de la susodicha en el carro, una llamada le había previsto del encuentro, en el camino solo pensaba en todas las formas en las que podía destrozar al infame que estaba con su esposa, aunque lo sospechaba desde hace unas malas caricias atrás, no podía dejar de pedir que fuese una simple llamada molestando, o simplemente no encontrarla en la posición en la que se la imaginaba. Estaba divido en mitad, una parte prefería seguir con el engaño a enfrentarse con la cruda verdad, la otra estaba decida a terminar con todo, entregarse a la locura, cortar las cabezas que tuviese que cortar…

Iba con las luces apagadas, en beneficio del efecto sorpresa, en el estacionamiento del colegio donde trabajaba la susodicha como maestra, estaba el auto que le habían descrito, como él se lo imaginaba, con los vidrios empañados, al encender las luces se asomo culpable la cara de la maestra, con la boca brillante por el intercambio de fluidos, y los ojos rojos por la acertada sorpresa, el infame todavía no había caído en cuenta, así seria la mamada que todavía se encontraba en éxtasis, para cuando el infame recupero la conciencia, estaba en la habitación de un hospital.

El cuernudo al ver la cara de su esposa, de su asquerosa esposa, no se controlo, arranco a toda marcha contra el carro de vidrios empañados enviándolos al otro lado de la cera.

La esposa al ver a su marido arremeter a toda velocidad hundió su cabeza colocándola en el mismo lugar del delito, y con el mismo trozo de carne en la boca que tanto placer le daba al infame.


El camillero homosexual y la enfermera chismoseaban a las afueras de la habitación del infame:

- Oye, pero le habrá dolido mucho?
- Ay mi vida! Que si le habrá dolido?? A mi me lo quitaron con anestesia, no me quiero imaginar el dolor si hubiese sido de una mordida…pobre hombre!

miércoles, noviembre 02, 2005

Sé que se ha dicho en muchas canciones
...pero de todas fui yo quien más te amo