miércoles, junio 15, 2005

Hoy decidí contactarme con viejos amigos, con aquellos con los que he perdido el contacto, y me di cuenta del buen significado de esa frase: “perder el contacto”, sentía que tenia miles de cosas que hablar con un viejo amigo, pero descubrí que fuera del: ¿Cómo has estado? ¿Qué hay de nuevo? ¿Cómo te va en el trabajo, los estudios, la familia?, no hay más, y es que en verdad se ha perdido el contacto, o no les ha pasado que van por la calle y se consiguen a un viejo amigo y se alegran mucho de verlo, recuerdan en un instante todas esas cosas que hicieron, pero luego de 5 minutos de charla, se ha perdido lo demás, por supuesto no es imposible recuperarlo pero es que se han dejado de compartir esos pequeños y hasta tontos detalles que son los que a mi parecer muchas veces mantienen viva la flama de un compinche, por supuesto a la hora de necesitar a ese viejo amigo se sabe que estará allí, y viceversa…entonces llegue a la conclusión de que los pequeños y tontos detalles así como: “hoy me corte el cabello y me encontré a un tipo de los más particular bla bla bla…” son los que verdaderamente mantienen al compinche.

3 comentarios:

Luzardo (AKA Procer) dijo...

Hola, tiempo sin comentar.

A veces abandonamos un poco a los amigos, ya que damos por sentado que siempre están allí. Lo bueno es que todos entendemos eso en algún modo y no nos preocupamos tanto. Saludos.

Jairo Boudewyn dijo...

A mi me paso con una amiga con quien no tuve contacto en 10 anos, por cosas de la vida y de una relacion que tuvo, ella dejo de hablarme, hace 2 meses volvio a contactarme, por supuesto me alegre, pero ya no era lo mismo, eso de que hablas de los pequenos detalles ya no estan entre nosotros dos, solo quedan los recuerdos de un pasado, recordarlos y ya...

Gabriel dijo...

En el año 2003, me reuní con algunos compañeros del Liceo Andrés Bello, de Caracas, veinticinco para ser exactos, que después de tanto tiempo pasa a ser un número interesante. Ellos cumplían 40 años de haberse graduado de bachilleres. Digo ellos, porque en el año 1961, yo cambié mi rumbo hacia la Escuela Naval, y desde esa época no los volví a ver, excepción hecha de una compañera a quien me unía una relación muy particular, una suerte de amor tormentoso que nunca se pudo concretar y jamás perdimos el contacto, a pesar de mis largas ausencias fuera del país por razones de estudio y trabajo. Fue a través de ella que me contactaron.El día del re-encuentro estuvimos, al inicio, como muy protocolares, pero al cabo de un rato los gratos recuerdos, los chistes, las anécdotas, etc, hicieron que regresaramos a la época de nuestros 15 años y la pasamos requetebien, como los propios carajitos, y por favor perdóname la expresión. Nos hemos seguido viendo y ahora la magia del correo electrónico nos mantiene "conectados". Cariños jóven amiga.