miércoles, enero 19, 2005

Me indigne muchísimo cuando estaba hojeando la revista “Cosmopolitan” (Si, esa que se refiere al órgano sexual masculino como “Paquete”), vi una abominación como es la de promover e impulsar el uso de pieles, y me abruma que una revista de tanto tiraje, circulación e influencia en las mujeres latinas (Me imagino que es por el hecho de que todos los meses nos enseña 100 formas diferentes de practicarle sexo oral a “nuestros hombres”), propague insolentemente ésta “moda” que tristemente se ha instalado en las pasarelas mundiales desde ya hace muchos años. Incitar al uso de pieles es incitar a la matanza injustificada de inocentes animales que no tienen más culpa que poseer un pelaje hermoso. La crueldad del ser humano se desborda en actividades como éstas. ¿Cuándo debe pagar algunos para satisfacer nuestra sed de estar “in”?, ¿En que mente retorcida cabe la idea de que tal tipo de barbarie puede hacernos lucir hermosas?, cuando en realidad es un cartel ignorancia que nos colgamos del brazo. Hay muchísimas razones por las cuales el uso de pieles debe ser abolido, razones que esta revista conoce con más amplitud que mi persona, y que opto por no delimitar en estas líneas para no convertirlas en páginas.

¿Esa es la mujer cosmo?, una vulgar asesina de animales.

1 comentario:

LeandroChique dijo...

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
Para que no las puedas convertir en cristal

Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo
Ojalá que la luna pueda salir sin tí.

Ojalá que la tierra no te bese los pasos
Ojala que no se te gaste la mirada constante
la palabra precisa
la sonrisa perfeta
ojalá pase algo que te borre de pronto

Una luz cegadora
Un disparo de nieve
Ojala por lo menos que me lleve la muerte
para no verte tanto para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones
Ojalá que la aurora no de gritos que caigan en mi espalda
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz
Ojalá las paredes no detengan tu ruido de camino cansado

Ojalá que el deseo se vaya trás de tí.