miércoles, agosto 25, 2004

La política hoy me empaña el alma, es un juego de poder, una ciencia que aquí ha sido distorsionada. Ojos grises, nublados por la tosquedad. Un puño apretado apuntando al cielo, que hoy, ruego sea mi canto escuchado por quien los habita desde el comienzo para que no permita que la barbarie se apodere de mi país y cuide de nosotros. Ojala la ignorancia de esas pobres mentes manipuladas no conviertan mi país en un parapeto de democracia, en reos de algún tirano, un tirano que no se reconoce a sí mismo, un hombre con los caminos torcidos, con ideas dislocadas, con cinta adhesiva en el alma.
Un ambiente inundado de una paz perturbadora que solo es la cortina de la tristeza que hoy nos llena. Voces que en silencio claman su libertad y otras tantas que gritan una victoria vaticinada desde el comienzo. Se me hace difícil confiar en alguien últimamente, y es por las huellas del pasado y del presente. No sé que nos depare el futuro, consagro a Dios nuestras vidas. Es un luto urbano y un regocijo desconocido lo que hoy llenó el día. La esperanza ayer se murió un poco, pero ella es como un ave fénix y siempre renace de las cenizas, espero que mañana resucite y nos riegue el alma nuevamente, para que nos lave las caras y nuestras sonrisas y alegrías se vuelvan a ver, para que el trabajo no sea forrado de frustración y sigamos luchando por un mañana. Nadie nos dijo que seria fácil, pero no es poco lo que estamos defendiendo, nadie nos dijo que seria sencillo, pero por esta tierra bendita, Dios sabe que daría mi vida y mi muerte, aunque no creo necesario dar mi muerte, pues en nada la ayudaría, mi patria necesita hoy más que nunca mis manos para ayudarla a levantarse, mi voz para que sea escuchada y mis ganas de hacerla escuchar. Si, es verdad, hoy hemos perdido un poco, pero no nos han derrotado, mientras hayan manos y voces clamando su libertad existirá la esperanza, y mientras haya esperanza en nuestros ojos habrá un poco de libertad. Nadie dijo que seria fácil.

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